ESTADOS UNIDOS | Vance arropa a Orbán en Budapest y acusa a Bruselas de injerencia en campaña
«No creo que los húngaros escuchen a un vicepresidente de los Estados Unidos. Para eso no he venido aquí. Pero quiero mandar una señal a todos aquellos, especialmente los burócratas de Bruselas, que pretenden controlar al pueblo húngaro porque no les gusta su líder«: con este mensaje euroescéptico inició el vicepresidente de EEUU, JD Vance, su visita a Budapest, a cinco días de unas elecciones en que el primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán aspira a perpetuarse en el poder. Tras 16 años en el cargo, tiene ante sí a un rival que va en cabeza en los sondeos, Péter Magyar. Para Orbán, el líder opositor es una «marioneta de Bruselas», que de llegar al poder acabará con la seguridad energética que Hungría debe a sus excelentes relaciones con Moscú y con Washington. «Europa se aboca a la peor crisis energética de su historia. Por eso tan importante la cooperación con Estados Unidos», afirmó Vance.
[–>[–>[–>El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ofrecen una conferencia de prensa conjunta en la oficina de Orbán, el antiguo monasterio carmelita de Budapest. / Akos Kaiser / HANDOUT / EFE
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La estrategia de Orbán y su visitante de imputar injerencias a Bruselas coincide con la recta final de una campaña que ha estado plagada de investigaciones periodísticas documentando el servilismo del líder húngaro hacia el Kremlin, además de su declarada admiración por Trump.
[–> [–>[–>«Ningún país extranjero debe interferir en las elecciones húngaras. Es nuestro país. La historia de Hungría no la han escrito ni Washington, ni Moscú ni Bruselas, se ha escrito en las calles y las plazas de Hungría», apuntó Magyar a través de redes sociales, en paralelo a la llegada de Vance a Budapest.
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También en paralelo al apoyo del vicepresidente estadounidense a Orbán se difundieron nuevas informaciones, esta vez a través de ‘Bloomberg’, en torno a una conversación entre el primer ministro húngaro y Vladímir Putin del pasado mes de octubre. Orbán se ponía literalmente a su servicio para la celebración de una cumbre ruso-estadounidense en Budapest destinada a poner fin a la guerra de Ucrania. «Estoy enteramente a su disposición para todo lo que haga falta», le aseguró a Putin, al que felicitó por su cumpleaños para pasar a continuación a elogiar a Trump. La idea de una cumbre en Budapest no prosperó. Pero la conversación muestra de nuevo Orbán como un fiel servidor de dos amos, los líderes de las superpotencias.
[–>[–>[–>Apoyos del trumpismo europeo y global
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La visita de Vance, quien viajó acompañado de su esposa Usha, es previsiblemente la última expresión de apoyo del máximo rango internacional a la campaña de Orbán. Su programa consistía en la conferencia de prensa conjunta, seguida de un mitin en un estadio, para pernoctar en Budapest y marcharse al día siguiente.
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Una visita similar realizó en febrero por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. El trumpismo europeo y especialmente los llamados ‘Patriotas por Europa’, el grupo de la Eurocámara fundado por Orbán, le arroparon asimismo presencialmente a mediados de marzo. Acudieron a Budapest desde el austriaco Herbert Kickl al neerlandés Geert Wilders y el español Santiago Abascal.
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[–>La expectación por las elecciones del domingo va más allá de las fronteras de este país, de apenas diez millones de habitantes. En una nueva victoria del líder ultranacionalista están depositadas las expectativas de otros partidos hermanados europeos, como la Agrupación National de Marine Le Pen, ya que sería un fuerte espaldarazo ante las elecciones presidenciales francesas del próximo año.
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El equipo de Orbán ha programado un último mitin en Budapest, el mismo sábado, día en que Magyar recorrerá varias ciudades húngaras. Los analistas dan por hecho que al líder opositor le favorece el voto urbano, pero puede fallarle el rural.
[–>[–>[–>Los sondeos otorgan entre quince y hasta diecinueve puntos de ventaja a Magyar. Sin embargo, las peculiaridades del sistema electoral húngaro, remodelado con Orbán en el poder, favorecen a su partido, Fidesz. Con un 45 % de los votos, Orbán podría revalidar su dominio, mientras que Magyar necesitará al menos cinco puntos por encima de la mayoría para asegurarse la victoria.
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