esto es lo que realmente cuesta
Elegir vivir en una furgoneta es optar por un estilo de vida completamente distinto al habitual: los recuerdos de la rutina se desvanecen y son remplazados por noches de fogatas, cielos estrellados y largas caminatas en la naturaleza. Rápidamente te das cuenta de que la libertad de moverte, minimizar los gastos y vivir al ritmo que tú elijas no tiene precio.
[–>[–>[–>La ‘Van life’, como se conoce esta forma de vida, ha ganado terreno en España en los últimos años, puesto que a muchos les parece una buena forma de ahorrar. No obstante, los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que, en realidad, viajar en un vehículo camperizado exige costes que tardan años en ser compensados.
[–> [–>[–>Una parte de la ecuación
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Según la asociación de distribución de elementos de caravaning Aseicar, en marzo de 2026 se matricularon 785 autocaravanas y campers nuevas en España, un 26,4% más que el año anterior. Sin embargo, este hecho responde más que a una cuestión económica a un cambio en la manera de viajar.
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Salir de viaje tiene costes elevados. Según los datos de marzo pasado de la Encuesta de Turismo de Residentes y la Encuesta de gasto turístico del INE, el coste medio en viajes por España se sitúa alrededor de los 100 euros diarios por persona, incluyendo transporte, alojamiento, alimentos y actividades al aire libre. Es decir, que si hacemos los cálculos en el caso de una pareja que viaja 15 días en vacaciones, serían 200 euros diarios y unos 3.000 en total.
[–>[–>[–>De este dato, el INE recoge que el alojamiento representa entre el 25 y el 30% (entre 750 y 900 euros). Este es, en teoría, el margen que nos permitiría ahorrar el pernoctar en una caravana, aunque este supuesto ahorro también forma parte de una ecuación mucho más grande.
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El coste fijo de las campers
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Y es que tener una caravana o una cámper supone un coste tanto de compra como de mantenimiento. Para empezar, y según datos del Observatorio de Cetelem del Motor 2025/2026, el gasto medio en vehículos de caravaning ronda los 47.500 euros, pese a que el mercado de segunda mano suele ofrecer precios sobre los 53.000 euros con ciertas garantías.
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[–>Por si fuera poco, mantener un vehículo también implica un gasto fijo anual que, a menudo, es un dato desconocido por la mayoría. La asociación Aseicar sitúa ese coste en entre los 1.500 y los 2.500 euros, incluso si hablamos de una caravana de uso poco frecuente.
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Tanto el seguro como el aparcamiento particular (a veces imprescindible, debido a las grandes dimensiones de esta clase de vehículos), el mecánico, los impuestos y la ITV elevan el precio unos 2.000 euros más, sin contar con el combustible, los peajes y los cámpings o áreas de pernoctación.
[–>[–>[–>Una forma más flexible de viajar
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Por tanto, las cuentas dicen que 50.000 euros, más o menos, bastarían para comprar una cámper en la que poder vacacionar durante unos 15 años -la vida útil de una autocaravana ‘tipo’ -con cama, cocina, baño-, según Aseicar-.
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Pero esta ecuación cambia cuando la furgoneta se usa de forma intensiva: a partir de las estadías prolongadas, de más de 60 días, o en casos en el que la furgoneta sustituye parcialmente una vivienda, la inversión empieza a tener mucho más sentido. En caso contrario, el ahorro resulta poco eficiente.
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Los datos sobre el comportamiento de los viajeros ayudan a entender por qué este sector, a pesar de sus contras, continúa creciendo: según la empresa experta en viajes en autocaravana CamperDays, los españoles reservan sus viajes con más de 4 meses de antelación. Además, la media de la duración de los viajes es de 11 días, y el 77% de los destinos elegidos son europeos, algo que refleja la preferencia por viajes más flexibles, que permiten adaptar el itinerario sobre la marcha y visitar distintos sitios en un mismo trayecto.
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Más opciones
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El sector automovilístico ha presentado nuevas formas de adaptación al ocio y la movilidad a través de modelos de vehículos compactos, como las furgonetas urbanas, que se pueden conducir con el permiso de circulación B (para turismos y vehículos ligeros). Sin embargo, el planteamiento económico no cambia: viajar en furgoneta no es necesariamente más barato que viajar en formato tradicional.
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Además, una cámper exige más planificación durante el viaje: gestionar rutas, mantenimiento y otros aspectos que en un viaje convencional recaerían en terceros. A cambio de esto, ofrece otras ventajas como la autonomía, el acceso a áreas naturales y la posibilidad de viajar con tu mascota sin tener que pagar más. Esta elección da más libertad, pero también tiene un alto precio.
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Fuentes:
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