Europa se prepara para tomar las riendas de la OTAN ante un Trump impredecible
Cuando los líderes de los países de la OTAN se reúnan este martes en Ankara (Turquía), el principal objetivo será dar una imagen de unidad, en medio de la mayor transición en la alianza con los europeos preparándose para tomar las riendas de la organización ante la retirada de Estados Unidos. Lo harán, eso sí, con la vista puesta en un Donald Trump impredecible.
[–>[–>[–>Trump no ha cumplido su amenaza de abandonar la OTAN, pero Estados Unidos sí ha decidido reducir significativamente su participación en la alianza. Washington anunció el pasado mes de junio que dejará de proveer a los aliados de capacidades importantes en el ámbito de la defensa convencional. Una «revisión» que debe garantizar que se avance «rápida e irreversiblemente hacia el liderazgo europeo», aseguró el secretario de Guerra, Pete Hegseth, durante una reunión en Bruselas.
[–> [–>[–>Esta revisión aumenta la presión sobre los aliados, que el pasado año se comprometieron a incrementar significativamente su inversión en defensa: un 5% del producto interior bruto, de aquí a 2035. En público, se dijo que ese porcentaje debía garantizar que la OTAN contaba con las capacidades para hacer frente a un posible ataque de Rusia. En privado, muchos admitieron que era el precio a pagar por la lealtad de Estados Unidos.
[–>[–>[–>
Un año después, gran parte de los aliados han logrado un incremento sustancial de su gasto en defensa y sacarán pecho por ello durante la cumbre. Mientras tanto, Estados Unidos ha optado por rebajar su contribución al modelo transatlántico de disuasión y defensa. Ante un Trump impredecible, Europa se prepara para hacerse con las riendas de la OTAN.
[–>[–>[–>«Es completamente innecesario que Donald Trump sea tan hostil y antagónico hacia los europeos», asegura Marta Prochwicz, investigadora del European Council on Foreign Relations, en una entrevista con EL PERIÓDICO. «Pero el aumento del gasto en defensa y la inversión en las capacidades adecuadas son definitivamente algo que, desde mi perspectiva, desde el flanco oriental y en vista de la amenaza de Rusia, es algo necesario«, añade.
[–>[–>[–>
Incertidumbre
[–>[–>[–>
El secretario general de la organización, Mark Rutte, aseguró el pasado mes de junio que esa revisión se estaba llevando a cabo de manera consensuada con los aliados. También los 31 aliados restantes «están de acuerdo en la necesidad de intensificar sus esfuerzos a medida que Estados Unidos ajusta sus compromisos.» En esta cumbre, debería concretarse junto con una senda para lograr el 5%.
[–>[–>
[–>Los europeos se han mostrado dispuestos a hacer frente a los «huecos» que deja Estados Unidos en el modelo de defensa colectiva. Países como España ya han anunciado contribuciones específicas. Pero al mismo tiempo, los tiempos y la falta de planificación han pillado a buena parte de los aliados desprevenidos. Prochwicz apunta al «caos» y la «incertidumbre» generados por los anuncios y defiende la necesidad de tener «un periodo de transición» para evitar que la alianza se quede desprotegida.
[–>[–>[–>
La investigadora apunta a un problema de aprovisionamiento. Algunas de las capacidades que Estados Unidos ha anunciado que retirará no se producen en Europa. Pero además, «Estados Unidos ha utilizado gran parte de su equipo militar y de defensa aérea en Irán», explica Prochwicz. «Incluso si los europeos quisieran comprar directamente en el mercado, hay retrasos importantes«, advierte.
[–>[–>[–>En este sentido, Giuseppe Spatafora, analista del Instituto Europeo de Estudios de Seguridad, en declaraciones a EL PERIÓDICO, defiende que «no sabemos mucho sobre el alcance de la retirada de Estados Unidos, y no lo sabremos porque Estados Unidos no tiene un plan». En este escenario, los europeos deberían «dejar de esperar una transferencia total» y empezar a hacer «sus propios ajustes», preparándose para asumir el mando, «fortaleciendo su propia industria», para dejar de comprar armamento a Estados Unidos.
[–>[–>[–>
La OTAN busca revertir esa imagen de caos con una foto de unidad en Ankara que dependerá en gran medida de con qué pie se levante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El republicano empezó a calentar la cumbre el pasado jueves asegurando que es «ridículo» que el país contribuya a la organización. «¡No han estado ahí para nosotros!», espetó en una publicación en su red social.
[–>[–>[–>
Un Trump impredecible
[–>[–>[–>
Trump ha dicho públicamente que la única razón por la que asiste a la cumbre de la OTAN es «por respeto» al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a quien considera «un líder de los de verdad». Los otros 30 ponen sus esperanzas en que esa buena relación entre ambos, la frágil estabilidad en Oriente Medio y los deberes hechos en la inversión en defensa sirvan para tener una reunión tranquila.
[–>[–>[–>
La cuestión sobre la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz estará sobre la mesa. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán para un frágil alto el fuego ha permitido calmar los ánimos. Francia, Alemania o Reino Unido sacan pecho por haber emplazado buques en la región para garantizar la seguridad en caso de que sea necesario. Pero a nadie se le escapa que la tensión generada por el conflicto en Oriente Medio sigue latente.
[–>[–>[–>
Algunos aliados esperan que, de una forma u otra, Trump exhiba su malestar con la OTAN por negarse a participar en sus operaciones militares. La duda es si será en público, durante la reunión, o en forma de castigo colectivo. De momento, el embajador estadounidense Matthew G. Whitaker aseguró que el presidente está «decepcionado» con España, pero no espera que haya una reprimenda contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
[–>[–>[–>
El fracaso de la guerra en Irán «ha convertido la cumbre, una vez más, en una cumbre política importante porque habrá un deseo de intentar manejar, una vez más, la imprevisibilidad de Estados Unidos y los riesgos asociados con Estados Unidos», explica Spatafora. «Hay muchas cosas que dañan la credibilidad de la alianza o dificultan tener una posición», apunta.
[–>[–>[–>
Respaldo a Ucrania
[–>[–>[–>
Quizá lo único en lo que los aliados son optimistas es en que esta vez sí habrá un mensaje unánime de respaldo a Ucrania. El G7 ya mostró un cambio de postura de Estados Unidos, pero Prochwicz avisa que «esto no debe entenderse como un cambio de política», por parte de Trump, sino que tiene que ver sobre todo con los últimos avances del Ejército ucraniano.
[–>[–>[–>
El presidente Volodímir Zelenski estará en Ankara. Previsiblemente se irá con un reconocimiento más o menos expreso de que su país contribuye a la seguridad de todos, y con un compromiso de los aliados de garantizar 70.000 millones en ayuda militar este año, y una cifra similar el próximo. Aunque en principio Estados Unidos respaldará el comunicado, no podrá ni un dólar.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí