«Europa tiene que pasar a producir su propia tecnología»
La geopolítica internacional establece nuevos marcos de acción, especialmente en lo que respecta a los conflictos en Ucrania e Irán. Alfredo Estirado, presidente de la CVRhabla de este y otros temas de actualidad en el sector de defensa.
Con la guerra de Ucrania y el aumento de las amenazas híbridas, ¿qué ha cambiado en las prioridades de defensa en España?
Ucrania cambió el manual. La defensa se gana ahora en el ciberespacio, en el espectro electromagnético y en la capacidad de procesar información.
En España se ha traducido en prioridades como la guerra electrónica y los sistemas antidrones, con desarrollos como Cervus o Cárberus. Se ha incorporado la inteligencia artificial para automatizar decisiones críticas y la soberanía tecnológica ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en una necesidad operativa.
En resumen, la prioridad ha pasado de la fuerza física a la superioridad tecnológica. Porque hoy quien controla la información y el espectro, controla el conflicto.
¿Qué es crítico para Europa?
Lo más crítico para Europa es reducir su dependencia tecnológica y construir una autonomía real.
Esto implica desarrollar nuestra propia tecnología y consolidar una industria para competir y sostener esas capacidades.
Además, es clave reforzar la protección frente a amenazas híbridas y ciberataques a infraestructuras críticas. En ese sentido, los conflictos modernos han desplazado el foco de los ejércitos hacia áreas intangibles, por lo que la capacidad de interceptar y procesar señales es ahora la clave de la defensa.
Europa necesita pasar de consumir tecnología y ser un mero integrador a producir su propia tecnología, si quiere desempeñar un papel relevante en el equilibrio global.
¿Qué significa que la ciberdefensa sea estratégica?
Significa que deja de ser una función protectora y pasa a ser un elemento crucial para el buen funcionamiento del Estado. Hoy respalda servicios esenciales, infraestructura crítica y sistemas de comando y control.
Infraestructuras como I3D (Infraestructura Integral de Información para la Defensa) son la base sobre la que funcionan los hospitales militares, los sistemas logísticos y las infraestructuras de mando y control. Si ese entorno falla, hablamos de una disrupción estructural.
Por eso hablamos de dominio estratégico: porque condiciona directamente la soberanía, la continuidad operativa y la capacidad de respuesta de un país.
¿Qué marca la diferencia entre estar protegido y tener ventaja en el ámbito digital?
La principal diferencia está en la capacidad de anticipación y respuesta. La IA es un multiplicador de capacidad. Pero esta capacidad sólo es confiable si está respaldada por tres pilares: algoritmos propietarios, sistemas acreditados y arquitecturas coherentes.
¿Cómo trabaja una empresa tecnológica para satisfacer las necesidades de los Ejércitos y la Armada?
La coordinación requiere comprender que no existe una lógica operativa única. Por ello, el trabajo no puede abordarse desde una solución genérica, sino desde equipos especializados por dominio y desde un diálogo cercano.
En la práctica nos obliga a combinar arquitecturas modulares y comunes, que permiten reutilizar bases, reducir costos y escalar de manera eficiente; y un alto grado de adaptación a cada entorno operativo.
Además, la relación no es puntual. Un sistema no se entrega y se cierra: se prueba en ejercicios, se ajusta en funcionamiento, se actualiza para enfrentar nuevas amenazas y se monitorea durante todo su ciclo de vida.
«TRC desarrolla tecnología de defensa con aplicación directa en el mundo civil»
¿Qué decisiones debería priorizar España para acelerar la soberanía tecnológica?
España tiene capacidades, talento y empresas. La cuestión no es empezar de cero, sino organizar lo que ya existe.
Estamos en un contexto que nos brinda una oportunidad que no se repite. La cuestión no es si España puede construir una autonomía estratégica real. Se trata de si tomarás decisiones a tiempo.
En un escenario de crisis, ¿qué capacidades son críticas para que el país siga funcionando?
Lo importante no es lo que falla primero, sino lo que debería seguir funcionando. En TRC identificamos tres capacidades: visibilidad en tiempo real: sin detección y análisis continuo, no hay defensa posible; comunicaciones resistentes, capaces de operar incluso en entornos degradados o comprometidos; y la capacidad de tomar decisiones rápidas y autónomas, apoyadas en sistemas para actuar en segundos.
Muchas capacidades son duales (de defensa y civiles). ¿Cómo gestiona la TRC ese equilibrio?
La naturaleza dual no es un problema que haya que gestionar, sino más bien una ventaja si se articula correctamente. En TRC desarrollamos tecnología de defensa con aplicación directa en el mundo civil (ciberseguridad, infraestructuras críticas, comunicaciones resilientes).
¿Hacia dónde se dirige la CVR?
Queremos ser el referente español en ciberdefensa y guerra electrónica con tecnología 100% propia. Hemos tomado las decisiones correctas para llegar allí. El compromiso y el objetivo son claros: no limitarnos a integrar tecnología, sino diseñarla, desarrollarla y operarla en entornos reales.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí