Falta de lógica internacional e inversión flexible
Apelar a la lógica en la actual coyuntura internacional parece esfuerzo vano. En ocasiones es fácil pensar que los protagonistas del poder o no disponen de herramientas racionales o que nunca tuvieron el respaldo suficiente en formación lógica. Aseguran los estudiosos que cualquier razonamiento humano pasa por una serie de operaciones mentales básicas integradas por conceptos, juicios y razonamientos. Esa tercera parte ha sido objeto de teorizaciones profundas en torno a lo que se denomina silogismos. Se diría que ni Trump ni Netanyahu han dispuesto en su base demasiada información al respecto o están marcados por premisas erróneas. El silogismo no es más (ni menos) que un razonamiento deductivo. Los más simples son los llamados silogismos categóricos, algo así como simples reglas de tres matemáticas llevadas a la relación de conceptos de cualquier tipo. Resulta apasionante teorizar sobre el asunto. Los instrumentos para determinar cuando un silogismo es válido se resumen en ocho reglas, cuatro sobre los términos y cuatro sobre las premisas. El caso es que las decisiones del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre la guerra de Irán son alarde de incapacidad para tomar decisiones lógicas. Desconocimiento evidente para razonamientos lógicos.
[–>[–>[–>El caso es que los mercados están actualmente huérfanos de estrategias predecibles. Pimco, gestora activa de renta fija, considera que «la geopolítica ha dejado de ser un factor puntual de volatilidad para convertirse en una variable estructural que condiciona inflación, crecimiento, cadenas de suministro y mercados financieros». Y resulta que la geopólitica está en manos de un Trump cuyos procesos lógicos están probablemente afectados por premisas o apriorismos erróneos que hacen que sus decisiones sean muchas veces impredecibles desde un punto de vista lógico.
[–> [–>[–>Marc Seidner, CIO de Estrategias No Tradicionales, y Pramol Dhawan, responsable de Gestión de Carteras de Mercados Emergentes, en Pimco, se han esforzado en su último informe en dibujar las estrategias lógicas que los inversores pueden abordar en un entorno de incertidumbre internacional como el actual: «Los mercados llevan mucho tiempo luchando para valorar el riesgo geopolítico. Parte del problema es que cada brote suele verse como un golpe de volatilidad puntual que se supera y luego se desvanece una vez que se resuelve».
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De estrategia pasiva a otra activa
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En su opinión, las estrategias de inversión pasiva se adaptaban bien a un mundo de bajo riesgo geopolítico. Pero enfatizan que ese mundo hace tiempo que ya no existe. «Los inversores exitosos deben discernir entre múltiples sectores y tipos de valores, así como perfiles de liquidez, para elegir las mejores oportunidades ajustadas al riesgo que generen rendimientos». En resumidas cuentas, la idea es que la inversión moderna requiere establecer salvaguardas ante ese contexto tan inestable e impredecible. Y aplicar la ‘teoría Groucho’ de «tengo estos principios pero si no funcionan buscar otros».
[–>[–>[–>Los expertos de Pimco defienden la renta fija ahora más que nunca para asegurarse rendimientos: «Los rendimientos de los bonos son hoy mucho más altos que en 2022, lo que proporciona un colchón mucho mayor a los inversores. Como resultado, incluso durante el estrés reciente, la renta fija ha demostrado una mayor capacidad para absorber impactos». Pero para una diversificación adecuada, se aconseja también la inversión en materias primas, por ejemplo. Las estrategias flexibles multisectoriales —fondos de bonos dinámicos y carteras orientadas a rentas— están diseñadas precisamente para el régimen actual, opinan en Pimco. Y concluyen: «Este es un mundo que recompensa a los que se adaptan y penaliza a los que no. La flexibilidad no es solo una característica de una buena construcción de carteras hoy en día. Es la estrategia».
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