España Hoy Noticia

Feijóo encara 2026 como las postrimerías del «sanchismo»

Feijóo encara 2026 como las postrimerías del «sanchismo»
Avatar
  • Publishedenero 2, 2026



Hay quienes sostienen que la historia, caprichosa, tiende a repetirse. A saber. Lo cierto es que en la política nacional hay una especie de «déjà vu» con lo que ocurrió hace exactamente treinta años, cuando un Gobierno socialista, el de Felipe Gonzálezestaba sufriendo escándalos de todo tipo, incluidos los judiciales. No parece que, como su predecesor, Pedro Sánchez Firmará el decreto de disolución de las Cortes en los próximos días. Pero Alberto Núñez Feijóo Está claro que el nuevo año será el que certifique el cambio en nuestro país.

Desde su valoración anterior, sobre el extinto 2025, el presidente popular alienta la tesis de fin de ciclo. Su diagnóstico es que nos encontramos, ahora, Tras el “sanchismo” y que las encuestas podrían estar cayendo.

Así lo repitió en su primera entrevista del nuevo año, con la agencia Servimedia: «2026 será el año del cambio porque la mayoría de los españoles queremos que exista la posibilidad de un cambio político en España, y eso sólo se puede conseguir convocando elecciones. El presidente Sánchez ha perdido hace tiempo el control de la legislatura, no tiene mayoría parlamentaria, no puede aprobar los Presupuestos y su tiempo está en manos de sus socios. Los socios han pasado de cómplices a cómplices y ya empiezan a pasar factura desde el punto de vista electoral. Hay una serie de partidos que apoyan a Sánchez que están cayendo en las encuestas, perdiendo apoyo electoral y sabiendo que van a ser castigados en las urnas. ¿Habrá ese cambio político? «No depende de Sánchez, depende de los socios y de la agenda judicial».

Si 2025 ha sido el año en el que los hombres fuertes de Sánchez en el partido han ido a prisión, en el que su mujer y su hermano han tenido que declarar ante los tribunales; en los que se han contabilizado hasta días las acusaciones de obispos socialistas, en los que se ha condenado al fiscal general del estado; en el que los casos de acoso han sacudido a todo el PSOE de arriba a abajo… El pronóstico de Feijóo para su rival es poco halagador: el nuevo año pinta igual de mal. O peor.

Corrupción generalizada que impactará directamente en el calendario electoral. Como aperitivo, Extremadura, donde el PSOE, con un candidato acusado de conectar al hermano de Sánchez en la Diputación de Badajoz, sufrió el mayor varapalo de su historia. En una fortaleza que hasta no hace mucho parecía inexpugnable para el socialismo, PP y Vox obtienen ahora el 60% de los votos. Un resultado que es consecuencia, entre otras cosas, de la situación límite que atraviesa el Gobierno de Sánchez. En febrero, segundo hito: las elecciones en Aragón. Marzo, Castilla y León, y junio, la madre de todas las batallas: Andalucía.

Por mucho que el PSOE pretenda poner el foco en la incapacidad del PP de alcanzar mayorías absolutas para no depender de Vox, los titulares de cada elección autonómica serán similares: una derrota tras otra. Un vía crucis electoral que, junto a la agenda judicial, disparará presiones sobre Sánchez, tanto por el ruido interno en sus filas -ya hay quienes piden abiertamente su cabeza- como por parte de sus socios, sabiendo que, Hoy navegan en un barco a la deriva.

El PP intensificará sus críticas a los partidos que impiden, con su inacción, la caída del Gobierno. Feijóo sabe que no llegará a Moncloa con una moción de censura, pero se reserva esa carta para lo que pueda pasar. Hasta ahora ha argumentado que si no tiene suficientes votos para garantizar que puede prosperar, no hay nada que hacer. Está por ver si cambia de opinión y decide utilizar el comodín para protagonizar un pleno monográfico en el que pueda erigirse como la única alternativa posible al sanchismo.

Mientras tanto, recordó ayer a los diputados: «No quiero hacer una moción de censura como hizo Sánchez, con 85 escaños. Propongo moción de censura con mayoría absoluta en el Senado y 137 escaños en el Congreso «con un único objetivo, fijar fecha para las elecciones generales». La línea roja: financiación irregular.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: