¿Financiación a la carta?
Ante la imposibilidad de un mínimo consenso con las partes interesadas, está prosperando la idea de que la oferta del Gobierno para un nuevo sistema de financiación autonómica esté abierta a la adhesión o no de cada comunidad. Es un planteamiento inédito, creo, aunque tampoco el Tesoro Público tiene flexibilidad para mejorar algunas comunidades sin perjudicar al resto, debido a la buena marcha de la economía y la recaudación. Un nuevo episodio inusual de un momento político inusual, de bloqueo parlamentario, congelación presupuestaria, continuidad gubernamental, abundancia fiscal y diversas ingenierías y políticas financieras para, de facto, incluso aumentar con fuerza el gasto (como en defensa, o "fondo soberano"). El problema es el coste de este ingenioso experimento de normalidad democrática, en el que los bloqueos se resuelven convocando a las urnas.
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