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¿Financiado o aplazado? Dos formas de afrontar las deudas domésticas

¿Financiado o aplazado? Dos formas de afrontar las deudas domésticas
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  • Publishedfebrero 8, 2026



Las primeras semanas del año son una época complicada para seguir afrontando los gastos que todavía no hemos saldado desde que terminaron las Navidades. Mucho menos para afrontar desembolsos, en muchos casos inesperados, que no sabemos cómo podemos pagar. Muchas familias van a financiación. O también al aplazamiento. Dos conceptos aparentemente similares, pero que esconden una realidad mucho más compleja que puede llevar a la presupuesto de un hogar.

Él aplazamiento Se trata de dividir los pagos que tenemos pendientes de recibir en varios periodos, por ejemplo. Seguros de coche, por indicar los más habituales. De repente pagar 700 euros para renovar el seguro implica un gasto que no todo el mundo puede afrontar. Por este motivo, cada vez más compañías de seguros ofrecen la posibilidad de dividir esa cantidad en varios períodos.

El aplazamiento suele implicar no tener que soportar costos adicional a la operación. Es decir, la empresa que lo ofrece no cobrará intereses ni, en principio, comisiones o gastos adicionales. En todo caso, si procede algún tipo de tarifa, ésta deberá indicarse directamente y no ocultarse en ningún apartado del contrato a suscribir.

El financiación Representa una operación más grande. Supone firmar un préstamo para poder cubrir ese gasto, aunque hay que hacerlo teniendo en cuenta los intereses y comisiones correspondientes. Por poner un ejemplo, el interés medio que cobran actualmente las entidades financieras por este tipo de préstamos ronda los alrededor del 6,5%, según los últimos datos del Banco de España.

La TAE es la guía

Para saber si el banco nos ofrece un producto demasiado caro la mejor fórmula es prestar atención a un concepto que no siempre se conoce: la TAE (Tasa Anual Equivalente). Es una especie de semáforo con el que podremos comprar cuánto nos costará esa financiación, ya que incluye no sólo intereses sino también gastos iniciales o adicionales.

La financiación al consumo registra datos registro. El saldo que los españoles adeudan a los bancos por este tipo de préstamos ya se acerca al 200.000 millones de euroscon un crecimiento continuo desde el fin de la pandemia. A esta situación ayuda la nueva realidad financiera con tipos de interés más bajos y técnicas de seguimiento del perfil de los clientes que permiten a los bancos seleccionar las mejores opciones para sus usuarios sin riesgo.



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