FRANJA DE GAZA | Más de 80.000 gazatíes sueñan con retornar a su tierra: «Estoy contando los días»
Hiba sabe que, al otro lado de la frontera, le espera un paisaje apocalíptico. Pero no le importa. Es su tierra. Y sueña con volver a ella, segura como está de que su querida Gaza mantiene su luz. «No sé qué haré en ese momento, tal vez llore o tal vez no, puede que sonría, no lo sé», dice dubitativa. Esta gazatí crecida en un campo de refugiados prefiere esconder su nombre por seguridad. «Quiero vivir este momento y espero de verdad poder lograrlo, lo necesito«, confiesa a este diario con una impaciencia que le devora por dentro. Como ella, hay decenas de miles de gazatíes que sueñan con este instante. Imaginan respirar el aire de su tierra de nuevo, regresar a los escombros de lo que fueron sus hogares, sus plazas, sus cafeterías y, aunque el polvo gris les ensucie la ropa y la arena de la playa les llene los zapatos, entregarse al abrazo de los olivos, a un simple paseo frente al Mediterráneo. Vivir junto a su mar. Algunos esta semana han cumplido su sueño.
[–>[–>[–>La reapertura del paso de Rafah, entre Egipto y Gaza, después de dos años de cierre ha sido la responsable de la gloria de unas decenas de afortunados. Afortunados y valientes. «Los sionistas [en referencia a Israel] Quieren hacerle la idea de regresar a nuestro país difícil y aterrador«, denuncia Hiba, desde El Cairo. Este lunes, las autoridades israelíes permitieron, con cuatro meses de retraso, el primer regreso de los habitantes de Gaza al enclave palestino. cincuenta de ellos Fueron al cruce para entrar a Gaza, pero apenas una docenatres mujeres y nueve niños, lograron superar todos los puestos de control hasta volver a pisar tierra palestina. Las mujeres informaron haber sido esposadas, con los ojos vendados y interrogado durante varias horas. Lo apocalíptico comienza incluso antes de pisar su tierra. Además, no les permitieron ingresar ninguno de los regalos que llevaban en su equipaje y fueron confiscados.
[–> [–>[–>Desde este lunes, los números de gazatíes que han vuelto a diario no han llegado a los 50. El miércoles, la mitad, unas 25 personas, pudieron regresar tras un largo viaje de 20 horas. Las autoridades israelíes sólo permiten el retorno de aquellos que abandonaron la Franja durante la guerra. Puede que los bebés nacidos fuera del enclave a lo largo de estos dos años no puedan entrar, poniendo en una situación muy difícil a muchas familias y, de alguna forma, sufriendo el veto de facto de volver a su tierra. Quienes abandonaron Gaza lo hicieron antes de mayo de 2024 por el paso de Rafah y se calcula que son alrededor de 100.000 personas, aunque los datos no están claros. Ahora, el Gobierno de Hamás afirma que 80.000 de ellos quieren regresar.
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«Una trampa»
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Ahmed no lo tiene claro. Rafah «es una trampa para los que entran y quieren facilitar la salida de Gaza«, cuenta este padre de familia desde un país europeo. Su nombre también ha sido cambiado por motivos de seguridad. Las autoridades israelíes se han comprometido a dejar salir a una cincuentena de enfermos y heridos, junto con dos acompañantes. En la primera semana de reapertura del cruce de Rafah, no han cumplido esta cuota de 150 personas al día. «¡Y lo que viene será peor!», alerta a EL PERIÓDICO. Después del hambre, de la destrucción, del desplazamiento, de perder a un hijo por las bombas, la familia de Ahmed no quiere ni oír hablar de volver. «Aquí estamos muy bien», sentencia, sin dejar lugar a discusión.
[–>[–>[–>En cambio, la situación para Hiba en El Cairo es distinta. «Es muy, muy duro: estar en esta situación de espera constante es horrible, porque sólo estás esperando y contando los días» para volver a Gaza, lamenta. «En Egipto, no puedo matricular a mis hijos en escuelas porque no nos lo permiten, así que los maestros de las escuelas de la Cisjordania ocupada están reutilizando el programa usado durante la pandemia para que estudien en línea y, así, salvar el futuro de los niños de Gaza», constata. Hace poco más de una semana, la agencia de Naciones Unidas para la infancia, UNICEF, anunció que, por primera vez en dos años y medio, habían podido entregar material escolar, incluidos lápices, cuadernos de ejercicios y cubos de madera para jugar. Hasta entonces, las autoridades israelíes bloqueaban su acceso.
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Limbo en Egipto
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Gran parte de la población gazatí que se encuentra fuera del enclave está en Egipto, como Hiba o Yara. Esta última responde con frecuencia a los mensajes, pero, en semanas recientes, su vida ha sufrido una sacudida o, más bien, varias. «Mi madre ha estado muy enferma, estuvo en cuidados intensivos y luego salió», explica con voz agotada en un mensaje de audio a este diario. «Luego, mi tío que vivía con mi madre falleció, así que han sido muchas cosas malas acumuladas una sobre la otra», lamenta, entre disculpas por su ausencia. Abrumada por tantas tragedias, Yara ni se plantea el retorno, aunque su situación en el país de los faraones es muy inestable. La mayoría de los gazatíes que viven allí no cuentan con residencia legal, por lo que no pueden acceder a servicios básicos, condenados a una especie de limbo.
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[–>Quienes pudieron salir de Gaza durante el primer medio año de guerra lo lograron gracias a que cuentan con una segunda nacionalidad o, simplemente, abonando grandes sumas de dinero a una turbia cadena de intermediarios. Cada persona tenía que pagar entre 5.000 o 10.000 dólares para poder estar en la lista de privilegiados con permiso de salida. Muchas familias, en general, numerosas en Gaza se endeudaron. Además, El Cairo llegó a contabilizar a más de 10.000 heridos, enfermos y sus acompañantes que cruzaron la frontera antes del cierre en mayo de 2024. «Los primeros en volver serán ellos, quienes se curaron en los hospitales egipcios», reconoce Hiba. Tras pasar por un calvario para lograr regresar, los primeros grupos de retornados han advertido a quienes se lo están planteando que, si vuelven, sea para no salir de Gaza de nuevo, ya que ahora todos los accesos están controlados por Israel.
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Amor por Gaza
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Además, los funcionarios egipcios han denunciado que las autoridades israelíes retornaron a 38 personas que llegaron al lado palestino del cruce. Todas ellas habían superado los procedimientos iniciales, es decir, habían recibido la aprobación de las autoridades egipcias e israelíes para acercarse hasta el cruce. De momento, no hay explicación oficial por parte de Tel Aviv ni respuesta a las acusaciones de malos tratos, insultos e interrogatorios por parte de las retornadas. Los ritmos actuales de entrada y salida de la Franja impuestos por Israel podrían alargar varios años todo el flujo de personas. Las autoridades sanitarias gazatíes afirman que unos 22.000 pacientes siguen esperando permiso para salir de Gaza y recibir tratamiento en centros médicos extranjeros. Se tardaría casi tres años en dejarlas salir a todas, y dos décadas en que volvieran las 80.000 que desean hacerlo.
[–>[–>[–>Sin embargo, ni el calvario del retorno ni el tiempo de espera ni la devastación de su tierra es impedimento suficiente para disuadir a Hiba. Su sueño, como el de decenas de miles, se mantiene fuerte, firme, igual que su amor por Gaza. «Mi casa está destruida, pero quiero volver y ver si puedo encontrar todas mis cosas allí», fantasea esta refugiada por partida doble. «Mis libros, mis apuntes, mi ropa… Toda mi vida está allí. No quiero una silla ni muebles, pero sí mis apuntes, mis escritos de cuando tenía 17 años«, afirma. Hiba imagina que sus palabras escritas sobre el papel han sobrevivido a la ofensiva militar más brutal de los últimos tiempos. Anhela que la lluvia no haya hecho desaparecer la tinta. «Queremos continuar nuestra vida, reconstruir mi vida y todo lo que destruyeron, volver a mis hijos en la escuela y, sí, una vida normal, esperamos simplemente vivir una vida normal», concluye.
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