Galicia intenta salvar a sus pastores
No existe ningún manual para este idioma. esto se aprende caminar detrás de la manada durante años.
Alfonso y Pepe Son dos de los pocos pastores que resisten en la provincia de Ourense. Cuarenta años entre las ovejas, sin fines de semana, sin vacaciones. «O te gusta o te quema«, resume Pepe. La cría extensiva de ovejas y cabras, que era paisaje cotidiano en Galicia, es hoy casi un testimonio. Hay pequeños rebaños para complementar otras explotaciones, pero prácticamente no existen proyectos profesionales capaces de sustentar las necesidades de una familia.
La escena se repite en muchos pueblos. Donde había rebaños de 300 o 500 cabezas hoy no queda nada. Y con ellos desaparece algo más que una actividad económica: perdemos un negocio, una forma de habitar el territorio y una herramienta clave contra los incendios. “Donde hay ganado, hay menos fuego”, dicen los pastores. Esto no es un eslogan: el pastoreo reduce la biomasa, limpia continuamente el bosque y mantiene el paisaje.
Para intentar revertir este descenso, la Xunta de Galicia, en colaboración con la Asociación de Criadores de Ovinos y Caprinos de Galicia (OVICA), lanza en marzo un Escuela de pastores. El proyecto nació con una idea clara: profesionalizar una profesión aún transmitida de manera informal y darle futuro económico.
“Es una cuestión de territorio, de profesión y de futuro”, explica. Martín Alemparte Vidaldirector de la Agencia Galega de Calidad Alimentaria. La formación añade 250 horas teóricas (gestión de empresas agrícolas, sanidad animal, alimentos, forrajes, gestión ganadera, normativa) y 320 horas de prácticas en granjas reales. Los cursos se impartirán en el Centro Agroforestal de la Diputación Provincial de Orense, en Xinzo de Limia, y las prácticas se realizarán en Granjas de la red OVICA en 19 municipios del interior de Orense.
El objetivo no es sóloaprender a conducir ovejas«, pero hacer del pastor un empresario agrícola del siglo XXI: saber hacer cifras, separar la cuenta personal de la de la explotación, planificar, acceder a ayudas públicas y diseñar modelos viables. «No basta con amar el campo; debes vivir dignamente del trabajo“Martín insiste.
La escuela no sólo se centra en producción de carne. También integra la vía Láctea y el transformación: quesos artesanales y otros productos de mayor valor añadido. En un contexto de márgenes ajustados, la diversificación es fundamental. Hay ejemplos en la provincia de Ourense de pequeñas fábricas de queso de cabra que no puede satisfacer la demanda.
Además, el proyecto conecta con lo que el consumidor pide: bienestar animal, sostenibilidad, producto local y autenticidad. Cuatro palabras que venden hoy. Y son más adecuados que cualquier otro modelo para la cría extensiva.
La sorpresa fue el perfil del estudiante. Treinta. Hay gente del entorno más cercano, pero también gente de Pontevedra y del norte de Lugo. Los jóvenes buscan únete al campo con un proyecto profesional y adultos cansados de la ciudad que ven otra forma de vivir en un entorno rural.
Pepe lo explica sin épicas: «no hay domingo. Tenemos que estar allí todos los días y nos falta mucha tierra.» Éste es el gran obstáculo para el relevo generacional. La vida del pastor es dura, solitaria, exigente.. Pero también tiene algo raro: tiempo al aire libre, autonomía, silencio. «Si te gusta la montaña, estás tranquilo. Si no te gustan, estás enfadado», resume.
La escuela no promete una Arcadia rural. Promete herramientas para que quien quiera probarlo no lo haga a ciegas. aprender a cuidar perros, mover el rebaño, planificar pastos. Aprenda también a vender, transformar, calcular costes. Transformar una profesión ancestral en una profesión de futuro.
Alfonso vuelve a llamar a las ovejas. EL Escuela de pastores Esto por sí solo no salvará esta lengua montañesa. Pero puedes hacerlo continuar pronunciando dentro de diez años.
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