Gijón sigue de moda
Gijón está que no lo lleva. El buen tiempo ha sido el gran aliado de una Semana Santa multitudinaria que vuelve a reflejar que la capital marítima del Principado sigue de moda. Cada cita, ya sea de la mano de las cofradías (fue un éxito de asistentes hasta la madrugadora procesión de la Soledad de María de ayer sábado) o brindando con sidra en el recinto ferial o con cerveza en El Bibio, es un lleno. Terrazas a rebosar, colas en las heladerías, el Muro como el día de los Fuegos y un alto consumo en la hostelería local con algunos negocios teniendo que cerrar antes, como pasó el viernes en el Cholo, por falta de existencias. A la espera de tener datos concretos, y de una valoración del impacto económico, parece que la llegada de la Pascua supone un espaldarazo tras un largo, frío y lluvioso invierno.
[–>[–>[–>Este lleno de Semana Santa debe servir para ser previsores con la vista puesta en el próximo verano. Cada año son más los visitantes, y gijoneses que vuelven a casa por vacaciones, que apuestan por la ciudad como destino. En familia, con amigos o en pareja. Son muchas las actividades que se ofrecen, desde el Festival Aéreo Internacional, que celebrará su veinte aniversario, o la Feria de Begoña, que se espera multitudinaria gracias al regreso, si Dios quiere, de Morante de la Puebla al coso de la carretera de Villaviciosa. O, por supuesto, la Semana Negra, que este año volverá a El Arbeyal, o la Feria Internacional de Muestras de Asturias, que en los últimos años no ha parado de superar sus mejores registros de afluencia. A mayores, Gijón se está volcando en convertirse en un punto de encuentro para disfrutar del eclipse de sol previsto para el 12 de agosto. Una amplia programación para que miles de personas disfruten de este fenómeno desde la ciudad.
[–> [–>[–>Para no morir de éxito, Gijón debe estar preparada para acoger sin que los gijoneses se sienten desplazados, aunque haya que reservar con semanas de antelación para cenar una noche de Semana Grande. Al margen de las carencias de infraestructuras ya sabidas, y que por el momento poco más se puede hacer que esperar, se hace imprescindible una hoja de ruta clara, con trabajo coordinado desde las distintas áreas municipales implicadas para garantizar que los servicios públicos funcionen en tiempo y forma, que haya taxis en las paradas (especialmente en las estaciones), que las calles y plazas luzcan limpias y, además, sean espacios seguros para todos los ciudadanos. Garantizar el funcionamiento habitual de la ciudad, en una época como el verano en la que los días son más largos, es clave para poder hablar de un éxito turístico. Porque si la ciudad colapsa dará igual que los visitantes hayan gastado millonadas.
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