GUERRA UCRANIA | Rusia concede asilo político a un hacker español buscado por Europol
«Tenéis 10 horas para retirarme los cargos o soltaré los datos de cada coronel mortadelo». Con esta actitud desafiante reaccionó Enrique Arias, de 37 años, a su inclusión por parte de Europol, el pasado septiembre, en la lista de delincuentes más buscados. El hombre que nutría con propaganda afín al Kremlin el canal de Telegram ‘Desinformador Ruso’ y celebraba los ataques llevados a cabo por grupos de piratas informáticos contra instituciones españolas acababa de ser acusado de «daños informáticos con fines terroristas, apología del terrorismo y pertenencia a una organización criminal». Ahora, más de cuatro meses después, acaba de anunciar en una entrevista a la agencia TASS que Rusia le había concedido el estatus de «asilado político».
[–>[–>[–>«En febrero de 2025 tuve que solicitar asilo político en Rusia; a día de hoy tengo el estatus de asilado político», ha declarado al mencionado medio de comunicación. Según había difundido él mismo en redes sociales, había llegado a Rusia en verano de 2024 con el objetivo de estudiar ruso gracias a una beca concedida por Casa de Rusia de Madrid. Pocos meses antes de esa fecha, en marzo, arrancó su canal donde se vertía contenidos que motivaron finalmente su inculpación por la justicia española.
[–> [–>[–>Enrique Arias, en Moscú. / Redacción
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Según escribió el periodista especializado en injerencias rusas Ferran Barber en ‘El Mundo’, en ese canal «lanzaba amenazas directas a la inteligencia española y a la policía, y celebraba ataques reivindicados» por la constelación de piratas informáticos rusos como ‘Noname57’, ‘Z-Alliance’, ‘Twonet’ o ‘INTEID’ contra instituciones españolas, que no lograron causar daños importantes en nuestro país más allá de «caídas puntuales de web o servicios menores». Tras haber realizado una investigación exhaustiva, el propio reportero Barber valora a EL PERIÓDICO que, aunque Arias «ha cruzado muchas líneas rojas», en particular publicando información de gente con puestos de trabajo comprometidos, en realidad todo tenía «un cierto aire vodevilesco».
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«Inteligente y excéntrico»
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Amin Lejarza, analista de seguridad internacional, entabló contacto con Arias cuando este cursaba estudios de doctorado en el centro universitario Gutiérrez Mellado, donde, según la agencia de verificación Newtral, se forman muchos analistas de inteligencia. «Era una persona muy inteligente, pero excéntrica; pensaba que le estaban siguiendo permanentemente y en una ocasión, pidió elevar el volumen de la radio en el coche para neutralizar las escuchas», explica por teléfono también a EL PERIÓDICO.
[–>[–>[–>Durante el tiempo en que mantuvieron el contacto, durante unos tres años, hasta el estallido de la pandemia de Covid-19, Arias se mostró a Lejarza como una persona «que hablaba con frecuencia de Europa del este», con unos postulados que «no eran los de un atlantista» sino próximos a voces que defienden habitualmente al Kremlin en España. Mencionó en ocasiones la institución Casa de Rusia donde aprendía ruso, por lo que Lejarza considera probable que ya por aquel entonces hubiera sido captado por las redes prorrusas. «Era muy egocéntrico; no era verosímil esa actitud de perseguido«, rememora.
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