‘He desmontado una baliza V16 y me he dado cuenta de que es mucho peor de lo que pensábamos’
El faro V16 se ha convertido en los últimos años en uno de los elementos de los que más se habla en el mundo del motor. Presentado como el gran sustituto de los triángulos de emergencia, la Dirección General de Tráfico lo ha promocionado como una solución moderna, conectada y, sobre el papel, mucho más segura. Pero No todo el mundo está tan convencido de que este dispositivo sea tan perfecto como nos han dicho.
Alberto, un informático y aficionado a la electrónica de 40 años, decidió dar un paso más. Compró un faro V16 homologado, lo desmontó pieza por pieza y analizó el interior con ojo crítico. Su conclusión es tan clara como inquietante: «Cuando lo abres y comprendes cómo funciona, te das cuenta de que la versión 16 es mucho más simple, más limitada y más frágil de lo que muchos imaginan».
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¿Qué hay realmente dentro de una baliza v16?
Luces DGT V16, obligatorias en 2026 | Fuente propia/IA
Lo primero que sorprende, tal y como explica Alberto, es la sencillez del dispositivo. “Esperaba encontrar algo parecido a un pequeño smartphone: sensores, una batería potente, electrónica robusta… pero no”comentario. En su interior hay una placa básica, un módulo de comunicación muy sencillo, un sistema LED y una batería de capacidad limitada.
Desde un punto de vista técnico, el v16 no es más que una baliza luminosa dotada de un chip de conectividad que envía la posición a la plataforma correspondiente. “No es una mala tecnología, pero tampoco es revolucionaria”, aclara Alberto. El problema, según él, es este El discurso oficial ha creado expectativas demasiado altas sobre lo que realmente ofrece el producto.
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