HOMOFOBIA EN CASTELLÓN | Agresión homófoba en Burriana: “Cada vez que mi perro ladra pienso que vienen a matarme”
«Cada vez que mi perro ladra, no sé si es alguien que viene a matarme. Y mi perro ladra unas cuarenta veces al día». Así de claro se expresa Joan Martínez, un vecino de Burriana (Castellón) que el pasado sábado sufrió una agresión homófoba por parte de un hombre en el portal de su casa.
[–>[–>[–>Según explica en su denuncia ante la Guardia Civil, esta persona, a la que identificó como el cuñado de su vecina y que salía del piso de esta, le dirigió insultos como «maricón de mierda» y le amenazó diciendo «te voy a rajar de arriba a abajo» y «como me lo encuentre, me lo cargo». Finalmente, le zarandeó del cuello y le produjo lesiones en el cuello.
[–> [–>[–>Pero este incidente, que sucedió ante la mirada de la pareja de Joan, es la última gota de un vaso que ya está prácticamente colmado. «Ya me han agredido varias personas y sé que están todas relacionadas con mi vecina», explica y añade que «hace unas semanas, me atraparon la cabeza con la puerta de un coche. Imagínate qué podría haber sucedido».
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«Escucha todo lo que decimos»
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Este conflicto se prolonga desde hace años. Joan Martínez señala que «desde la época del covid, tenemos un agujero en la cocina por unas obras que hicieron en su piso. Ella puede escuchar todo lo que decimos en casa. Además, muchas veces se pone a gritar y pega golpes en la pared». «Es una inquina personal, estamos torturados. Pero no es solo conmigo. Otro vecino de la misma planta, que es extranjero, dice que no quiere saber nada los que viven ahí porque son muy racistas».
[–>[–>[–>Joan sabe que su aspecto y su forma de vida son las principales razones de esta situación. «Soy una persona que lleva tatuajes y rastas. Soy bisexual, algo afeminado y visto un kilt (falda típica escocesa) por el pueblo. Al parecer, eso le molesta», afirma el agredido.
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«En apenas tres semanas, he perdido seis kilos. Me están hundiendo la vida», reconoce este vecino de Burriana que relata que «me iba a dar por vencido y marcharme a Países Bajos. Ya he vivido allí anteriormente, y había encontrado un trabajo. Pero, como me ha denunciado por destrucción de propiedad privada por un día que mi perro orinó en su puerta, he perdido el empleo. Aparte, hasta el día 26 de mayo, que es cuando tengo que ir al juzgado a declarar, no puedo marcharme».
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[–>«Soy una persona de pocos recursos y no me puedo permitir irme de este piso», asegura Joan Martínez que también señala que «mis perros están amenazados de muerte». Alguna vez me ha dicho que les envenenará la comida».
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«Al ver al agresor, corre»
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En todo este tiempo, Joan tampoco ha logrado una solución a esta situación por parte de las autoridades. De hecho, se queja de las actuaciones de la Guardia Civil y la Policía Nacional. «En el cuartel de la Guardia Civil, me dijeron que me fuera a otra casa, que no tengo, o que, cuando vea al agresor, eche a correr. Aseguran que no hay ningún protocolo ante estas situaciones», se queja.
[–>[–>[–>Por su parte, en la comisaría de la Policía Nacional, «se rieron cuando les dije que mi padre era inspector de policía y que existía un protocolo para esta clase de agresiones. Me dijeron que dónde había estudiado mi padre».
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Joan Martínez destaca que «ya había renunciado a solventar esta situación, pero no puedo más. Necesito que alguien actúe y me ayude«.
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