Julia Kochetova | Así es vivir en un refugio cerca del frente en Ucrania
En un antiguo instituto reconvertido en refugio en Dnipro, la cuarta ciudad de Ucrania, en el centro-este del país, varias familias ucranianas desplazadas aprenden a vivir entre cortes de luz y frío, arropadas solo por los recuerdos de su vida antes de la invasión rusa a gran escala.
[–>[–>[–>Con ellas ha estado la fotógrafa ucraniana Julia Kochetova, que en 2024 fue reconocida por el World Press Photo por War Is Personal, un trabajo en el que mezcló sus imágenes con los testimonios íntimos de los que sufren el conflicto. Esa misma idea, la del conflicto contado con símbolos cotidianos, la plasma en este proyecto para Médicos Sin Fronteras.
[–> [–>[–>Liubov Kuzmenko
[–>[–>[–>
«En marzo de 2022, cuando nos fuimos, recuerdo que aún hacía frío, con escarcha fuera. Las ventanas del apartamento estaban rotas. Nunca pensé que los dedos de los pies pudieran doler tanto de frío», recuerda Liubov Kuzmenko. Tiene 65 años y es de Severodonetsk, en la región de Lugansk. «Nuestra ciudad estaba construida sobre arena, así que era limpia y ordenada. Llueva o nieve, nunca teníamos barro; sencillamente no sabíamos lo que eran unas botas sucias».
[–>[–>[–>
Kuzmenko comparte ahora habitación con su gato Kuzma. Ambos abandonaron Severodonetsk, en la región de Lugansk. “En aquel entonces, cuando la ciudad estaba siendo atacada, lloré mucho porque no tenía nada para darle de comer».
[–>[–>[–>Apenas veinte minutos antes de que llegara el autobús de evacuación, Kuzma desapareció. Pero Liubov sabía que no podía irse sin él. Afortunadamente, lo encontraron y ahora vive feliz con su dueña en el refugio.
[–>[–>[–>
Ella encuentra consuelo pintando cuadros con kits especiales. El lienzo tiene números marcados en el contorno del cuadro, cada uno de los cuales corresponde a un color específico que debe utilizarse. Liubov ha pintado más de 70 cuadros de esta manera.
[–>[–>
[–>Algunos de ellos adornan las paredes de su habitación, otros las habitaciones y los pasillos de sus vecinos. “Al final, cuando das las últimas pinceladas, el cuadro cobra vida de repente. Me encanta esa sensación”.
[–>[–>[–>
Liubov muestra fotos de sus padres en su juventud, que su hermana pudo salvar y digitalizar.
[–>[–>[–>Tras ocupar Severodonetsk, los soldados rusos derribaron todas las puertas del rellano del edificio de viviendas de Liubov. Su piso permaneció abierto durante todo un año y fue saqueado.
[–>[–>[–>
“Sabes, perder mi apartamento no me molesta tanto. Mis padres permanecieron bajo la ocupación, mi padre murió en 2024 y ni siquiera pude enterrarlo».
[–>[–>[–>
Zinaida Babisheva
[–>[–>[–>
Zinaida Babisheva tiene 67 años y fue evacuada de Lyman en marzo de 2022. Cuando piensa en su hogar, lo primero que menciona es a las personas que la rodeaban: “Los vecinos eran todos muy amables y simpáticos. Antes, cuando había una fiesta importante, sacábamos mesas a la calle y la celebrábamos juntos”.
[–>[–>[–>
El vecino de Zinaida, con quien mantenía en contacto, le dijo que durante la ocupación los soldados rusos que entraron en Lyman robaron en su casa. “Todavía sueño con mi hogar», dice. “Teníamos un jardín donde crecía de todo: manzanas Symyrenko, ciruelas, cerezas, peras y melocotones. Invitaba a mis amigos que vivían en pisos a venir a recoger fruta… ¡Y había tantas rosas! ¡Y lirios, caléndulas! Lo teníamos todo… Ahora, mi hija cultiva flores en macetas, pero yo ya no quiero nada”.
[–>[–>[–>
Cuando se marchó de Lyman, Zinaida no se llevó casi nada consigo, pues estaba segura de que volvería pronto. Sin embargo, se quedó con los anillos que llevaba en los dedos, que son muy valiosos para ella.
[–>[–>[–>
“Llevo 45 años con uno de los anillos. Me lo regaló mi madre cuando mi hija cumplió un año. El otro fue un regalo de mi difunto marido en nuestro aniversario de boda, creo que era el decimoquinto. Otro fue un regalo de mi familia cuando mi nieto terminó la escuela primaria. Y otro fue un regalo de mi hija por mi 65 cumpleaños”.
[–>[–>[–>
Yuliia Murashkina
[–>[–>[–>
“Incluso después de tantos años, podría recorrer mi calle con los ojos cerrados”, afirma Yuliia Murashkina (39 años). Ha dejado atrás su vida dos veces debido a la guerra. La primera vez fue en 2014, cuando ella y su familia abandonaron Fashchivka, en la región de Lugansk. Se mudaron a Kreminna, pero tras el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022, tuvieron que huir de nuevo.
[–>[–>[–>
Su familia ocupa dos habitaciones en un refugio en Dnipro. Yuliia y su hijo, Vanya, de 12 años, viven en una habitación. En la habitación contigua están la hija de Yuliia, Kateryna, de 17 años, y sus hijos, Sasha, de 3 años, y Damir, de 2 meses.
[–>[–>[–>
Cuando se le pregunta qué significa para ella el hogar, Yuliia recuerda Fashchivka, donde creció. Recuerda el parque, cubierto de maleza y salvaje, como un bosque. Recuerda los estanques con manantiales fríos en el fondo y las colinas mineras donde solían deslizarse en trineo en invierno.
[–>[–>[–>
«Entiendo que el territorio lleva más de trece años ocupado y dudo que pueda volver allí alguna vez, ni siquiera para visitar las tumbas de mis padres. Ni siquiera estoy segura de si el cementerio sigue existiendo o si nuestra casa sigue en pie. Pero sigo sintiendo que mi hogar está allí».
[–>[–>[–>
Kateryna Murashkina
[–>[–>[–>
Damir tiene dos meses, unos grandes ojos azules y una voz muy fuerte. Por la mañana, se oye su llanto desde el pasillo. Damir se ha bañado dos veces en toda su vida: la primera, inmediatamente después de salir de la maternidad; la segunda, en uno de los raros días en que hubo electricidad en el refugio.
[–>[–>[–>
«Ahora usamos toallitas porque hace mucho frío. La habitación no da tiempo a calentarse. Me da miedo que se resfríe», explica su madre, Kateryna Murashkina.
[–>[–>[–>
Cambia la ropa de su hijo lo más rápido posible, porque no le gusta que lo cambien. Su hija mayor, Sasha, de tres años, duerme cerca. «A Damir le están saliendo los dientes. Llora constantemente y necesita que lo tenga en brazos», explica Kateryna. «Sasha es una niña con una fuerte personalidad y también necesita que la entretengan. Dibujo y juego con ella, pero también tengo que prestar atención a mi hijo pequeño. Mi familia, que vive en la habitación de al lado, me ayuda mucho: mi hermano Vanya viene a cuidar a los niños y mi madre lava la ropa y cocina».
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí