Kast impulsa su «Escudo Fronterizo», una gran zanja de 3 metros de profundidad y 3 metros de ancho en el norte de Chile para frenar la inmigración
José Antonio Kast llegó a la presidencia de Chile con un discurso contra la inmigración ilegal. Ganó las elecciones de manera contundente y al tomar posesión decidió abocarse a la tarea de comenzar a cumplir sus promesas de fortificar la frontera norte por donde han llegado miles de venezolanos, pero también haitianos y ciudadanos de otros países de la región. Las medidas que planea llevar a cabo el Gobierno de ultraderecha cuestan mucho dinero y Kast, señalan algunos analistas, pronto tendrá que decidir si hace una excepción a su ajuste económico que contempla una reducción del gasto público del 3% para horrar en los primeros 18 meses 3.000 millones de dólares, o se deshilacha su batería de medidas, en especial en lo que respecta a las obras que deben realizarse en una extensión de 500 kilómetros.
[–>[–>[–>En Chile viven más de 300.000 inmigrantes ilegales. Las autoridades se proponen en principio emitir 37.564 órdenes de expulsión y duplicar en breve ese número. Esos procedimientos no le salen gratis al Estado. Kast quiere a su vez convertir en delito la entrada irregular al país. Se propone también modificar la Ley de Migración y Extranjería para limitar el acceso de extranjeros que no tienen sus papeles en regla a los beneficios sociales. Se propone al mismo tiempo alcanzar un acuerdo con Venezuela para que reciba a los expulsados que vinieron de ese país.
[–> [–>[–>Pero la acción más vistosa y compleja, aquella que describió con detalles durante su campaña, en medio de controversias, se llama Escudo Fronterizo. El presidente visitó la norteña ciudad de Arica para darle el puntapié inicial a las enormes zanjas. «Queremos usar las retroexcavadoras para construir un Chile soberano«, dijo. Por los pasos no habilitados de la frontera cruzaron en 2025 más de 26.000 personas. Kast habló de «vulneración» territorial y asoció esas entradas al narcotráfico y otras formas del crimen organizado. «Estamos cerrando esta ventana», dijo el presidente y aseguró que 185.000 personas la habían atravesado en años anteriores.
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Su imagen al lado de la poderosa máquina se inspiró en las que en su momento se tomó Donald Trump en la frontera de Estados Unidos con México. No se trata del mismo flujo ni el mismo desafío. Pero las nuevas autoridades tienen como referencia a las gestualidades y acciones del multimillonario republicano. Su «Gobierno de emergencia» no oculta las fuentes de inspiración que también se reflejan en la decisión de retirar 43 decretos ambientales de la presidencia anterior de Gabriel Boric.
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Drones y retroexcavadoras
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El «norte», como punto cardinal, tiene, por lo tanto, para Kast dos acepciones. Una, Washington. Su administración ha resuelto un acercamiento programático que promete algunos cortocircuitos porque China es el principal socio comercial de Chile. Ambos países han suscrito un acuerdo de libre comercio hace dos décadas. El otro «norte» es el que se refiere a la frontera que será custodiada con rigor casi militar con barreras físicas, tecnología de detección, drones, excavaciones e infraestructura eléctrica perimetral. La gran zanja de tres metros de ancho y tres de profundidad se extenderá al principio 30 kilómetros. Sería apenas el principio. Kast reconoció que ese surco no va a «detener todo» pero supone un comienzo virtuoso porque «serán muchos kilómetros los que se bloquearán».
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Algunos especialistas reconocen que la imagen de la zanja ha tenido cierto impacto comunicacional y fortaleció el respaldo de buena parte de la ciudadanía a ese proyecto, pero advierten que no frenará por completo el torrente de la migración ilegal, entre otras razones debido a lo extenso del territorio y su aislamiento respecto de las grandes urbes. La eficacia del llamado Escudo Fronterizo reclama necesariamente de un entendimiento con los vecinos. Perú y Bolivia han evitado pronunciarse por el momento.
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[–>Más allá de los resonantes avances de las retroexcavadoras, comienza a tomar estado de discusión pública la cuestión de la financiación del plan. Rodrigo Sandoval fue director del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet. El exfuncionario avisó que el mantenimiento del Escudo Fronterizo es muy costoso. No solo se trata del dinero destinado a la tecnología y el personal. La geografía juega en contra de los desvelos presupuestarios del Gobierno. Las zanjas constituyen un agujero negro de la financiación. «Hay que conocer el territorio para saber que ese hoyo se vuelve a tapar con el propio viento. La misma realidad geográfica va rellenando aquellos lugares que las zanjas van horadando». Una vez perforado el suelo se inicia un juego de suma cero. «Tengo la impresión de que el coste de instalación de la zanja es muy inferior al costo de mantención de la misma». El viento no juega a favor del Escudo Fronterizo.
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