La bolita estaba en Aboño
Una de las mejores recompensas de la profesión es poder hablar con personajes de todo tipo y condición, especialmente con aquellos que están dispuestos a echarse unas risas dejando a un lado esa pose yernos y nueras y perfectos. Gracias a la mediación de Armando el del «Globo», uno de los hosteleros clásicos de la capital marítima del Principado –otro día, con tiempo, hablaremos de todos los chigreros emblemáticos que se nos están yendo y jubilando–, y de mi padre, Alfonso, el de la Droguería Asturiana, tuve la oportunidad de compartir un vasu con «El Jaja» para la sección «Míticos de Gijón» que, al alimón con el cronista oficial de la villa, mi amigo Luismi Piñera, se publicó en estas páginas durante más de setenta entregas dominicales. El «Jaja», al que nunca volví a ver después de aquel ameno y célebre encuentro, fue vendedor de grillos y recadero, entre otras muchas cosas. Pero, especialmente, se hizo célebre en la ciudad por su destreza en el juego en el juego del trile. Buenos competidores le han salido.
[–>[–>[–>Hace pocas semanas, en esta misma columna, reflexionaba sobre la inminente reacción del PSOE para poder ofrecer algo a la ciudadanía de cara a las elecciones locales y autonómicas del próximo año distinto a las del 2023. Fue por el tira y afloja entre el consejero de Movilidad, Alejandro Calvo, y el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, a cuenta de la reforma de la avenida de Príncipe de Asturias. ¿Dónde está la bolita? Pues la bolita estaba en el túnel de Aboño. Así lo anunció el viernes la delegada del Gobierno, la única que parece tener ideas y discurso en una FSA nerviosa y dubitativa empeñada en tapar sus carencias con debates estériles en Twitter o Tik Tok.
[–> [–>[–>¿Tanto tiempo había que esperar para que la DGT permitiese el paso de mercancías peligrosas por el túnel de Abaño? La apuesta es una solución que ya estuvo sobre la mesa del conflicto en los años 90. Comenzará ahora, a buen seguro, una catarata de anuncios –como el vial directo al Puerto desde El Empalme licitado ya por el Gobierno regional– en esta línea que se irá incrementando a buen seguro cuando las urnas estén próximas a llegar a los colegios. Dice la Alcaldesa de Gijón que a ver cuánto tarda en comenzar el desfile de ministros. Seguro que Moriyón se acuerda de cómo, micrófono en mano en la plaza Mayor, allá por 2018, prometió darle «el impulso que necesita» al plan de vías y sacar del cajón el vial de Jove el exministro socialista de los 24 años de cárcel.
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A veces hay movimientos que jubilarían hasta al «Jaja» en esta ciudad tan huérfana de personajes playos, ilustres y míticos en los últimos tiempos. Hay margen para que no desaparezcan del todo. Quizás, el problema venga de haber normalizado el ir y volver del gimnasio en chándal por la calle, como diría mi querido Antón Meana, caminar en cueros por el Muelle u obstruir los accesos a San Lorenzo tomando el sol en las escaleras. Peor hay esperanza. Al menos, quedan ejemplos como los que este lunes recogerán sus distinciones y honores en el teatro Jovellanos para celebrar a nuestro patrón después de arropar a Gómez Cuesta junto a las ya limpias aguas de nuestra bahía. Feliz día de San Pedro por adelantado.
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