La demolición del antiguo depósito de agua reactiva el proyecto del nuevo horno de Saint-Gobain en Avilés
La compañía Saint-Gobain acomoda ya sus instalaciones fabriles de Avilés para poner en marcha su gran obra: el nuevo horno de vidrio flotado. La compañía planea iniciar en dos semanas el derribo de la torre del depósito antiguo de agua, en lo que será uno de los primeros hitos -desde luego uno de los más visibles- dentro del plan para construcción del nuevo horno, para el que la multinacional francesa tiene preconcedida una millonaria subvención que sufragará aproximadamente el 60% de la nueva infraestructura. Para llevar a cabo esta operación está prevista la instalación dos grandes grúas en medio de la vía de acceso habitual al centro a la fábrica, lo que ha obligado a Saint-Gobain a acondicionar los viales perimetrales de las instalaciones para desviar los tráficos internos en la planta.
[–>[–>[–>Este cambio en el sentido del tráfico es una de las primeras consecuencias contantes y sonantes del proyecto que debe terminar con el nuevo horno de vidrio flotado en marcha, pero no es la primera. Y es que el derribo del depósito antiguo tiene un fin claro: hacer sitio a la nueva subestación que debería alimentar el nuevo horno de la planta de Avilés. Para llevar a cabo esto, hace unos meses comenzaron a soterrar tanto las tuberías de gas como las de agua. Las primeras están en la ribera del río Raíces y alimentan, de manera fundamental, el AR&DC, es decir, el centro de investigación y desarrollo. Las tuberías de agua son las que vienen de la conexión de la fábrica con el servicio público y su uso principal es el refrigerio del horno y las líneas de transformados.
[–> [–>[–>Las obras de soterramiento tuvieron una incidencia grave hace unos meses, cuando comenzaron los trabajos, de tal modo que la dirección ordenó pararlos (ahora vuelven a retomarlas). La intervención se hizo a pocos metros de las vías de la Feve, que bordea la fábrica en su línea Avilés-Pravia.
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El proyecto
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El prólogo de la construcción del horno, en todo caso, pasa por retirar uno de los tres transformadores que actualmente están en funcionamiento en la fábrica. Esta retirada se hará junto con el derribo de la torre del depósito antiguo de agua.
[–>[–>[–>Estos dos movimientos van a liberar suelo en donde, posteriormente, está previsto instalar una nueva subestación con mayor capacidad porque el horno de vidrio flotado que está en la lista de deseos de la fábrica de Avilés se va a alimentar al 50 por ciento con gas natural quemado con ayuda de oxígeno y con electricidad. A esto lo llaman “Furhy”.
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Defiende la multinacional que este proyecto “multiplicará por diez la tasa de electrificación, manteniendo la calidad del vidrio” y dice también que “aumentará el consumo de electricidad a más del 75% y el uso de vidrio reciclado del 30% al 50%, cumpliendo al mismo tiempo con los estándares de calidad de producto para los sectores automotriz y de la construcción”. Y, además, reducirá de manera “sustancial” las emisiones anuales.
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[–>La compañía presentó este proyecto a dos convocatorias de subvenciones públicas: a los Innovation Fund, por un lado, y a los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de descarbonización, por otro. De la primera convocatoria ha obtenido una ayuda multimillonaria que ahora está pendiente de aceptar, de la otra ha sido descartada (la administración europea no financia el mismo proyecto con más de una convocatoria de ayudas públicas).
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El nuevo horno es uno de los planes, a la vez, más ambiciosos como ambicionados (por sus trabajadores y también por la dirección). Y es que, con esta infraestructura en activo, señalan fuentes consultadas, se va a garantizar el futuro del complejo industrial de La Maruca por varias décadas (el horno actual hace tiempo que está amortizado: hace unos meses sufrió dos averías consecutivas que amenazaron la viabilidad de la fábrica).
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