La gente está nerviosa y muy preocupada con la propuesta
La sirena de la planta de Albo en Tapia de Casariego sonó este viernes, como de costumbre, a las tres en punto de la tarde. La plantilla, formada por nueve empleados, sigue trabajando con normalidad a la espera de que se concrete la fecha para el cierre. «La gente está nerviosa y muy preocupada», señalan los afectados por la decisión del grupo pesquero chino Shanghai Kaichuang (propietario de Hijos de Carlos Albo) de trasladar a su sede central de Salvatierra de Miño, en Pontevedra, la línea de fabricación de platos precocinados que se realizaba en la capital tapiega desde 1960.
[–>[–>[–>Los trabajadores prefieren no hablar con nombres y apellidos a la espera de que se ponga sobre la mesa la solución definitiva. De momento, explican las fuentes consultadas, están negociando con el empresario. «La disposición es buena», apuntan. Se les ha ofrecido el traslado a Salvatierra, si bien la decisión no es sencilla, ya que estas instalaciones, en la frontera de Galicia con Portugal, están a trescientos kilómetros de Tapia (algo más de tres horas de coche).
[–> [–>[–>Anuncio en diciembre
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La empresa notificó la decisión a los trabajadores el pasado mes de diciembre. El traslado se justifica en «causas organizativas y productivas», pues consideran que la planta de Tapia es «poco operativa» a nivel organizativo. La noticia pilló con cierta sorpresa a los trabajadores, pues la planta de Tapia se había dejado al margen de la operación de centralizar en Salvatierra toda la actividad productiva cerrando plantas históricas como la de Vigo (Pontevedra) y Celeiro (Lugo). En la localidad pontevedresa se inauguró en 2023 una moderna planta con más de 24.000 metros cuadrados de superficie y una inversión de 30 millones de euros.
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El alcalde de Tapia, Pedro Fernández, ya expresó su pesar por la marcha de Asturias de una empresa tan emblemática como Albo. Coincide con él el secretario de la agrupación socialista, Álex López: «El cierre de Albo es una mala noticia para Tapia y para el Occidente. No podemos permitir que nuestro concejo pierda empresas y puestos de trabajo sin ofrecer alternativas».
[–>[–>[–>Considera el líder de los socialistas tapiegos que «es fundamental sumar esfuerzos entre todas las administraciones para atraer proyectos empresariales serios, compatibles con el territorio y que generen empleo estable, manteniendo viva la actividad económica de Tapia«.
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«Muchísima pena»
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Entre los extrabajadores de la planta también hay mucho pesar por esta noticia. El que fue durante años encargado de la planta, Paco García, confiesa su tristeza: «No sabes bien lo que me duele el cierre, es como algo mío. Da muchísima pena por el pueblo y por las nueve personas que trabajan en la fábrica». García trabajó durante cuarenta y cuatro años en una planta que siempre presumió de modernidad y buen hacer. «Por la fábrica pasaron más de cuatrocientas familias, fue una empresa muy potente para Tapia», añade.
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[–>García señala que cuando el grupo pesquero chino Shanghai Kaichuang compró la marca ya se temió lo peor y ahora muestra su preocupación por el futuro de la plantilla y de unas instalaciones «modernas» que aún podrían seguir siendo competitivas. «Vete tú a saber lo que será de la planta», señala sobre la sede de Albo en Tapia que aún es propiedad de la familia Albo.
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