La huella de Asturias permanece en Cuba; ¡por tener, hasta gaiteros hay allá!
Pancho Amat (Güira de Melena, Cuba, 1950), considerado el mejor tresista de Cuba y director musical de «Estrellas de Buena Vista y más», llega hoy con su elenco a las 21.00 horas al Gijón Arena para ofrecer una recreación con un «maquillaje» renovado del «Buena Vista Social Club» original 30 años después de que se convirtiera en fenómeno mundial.
[–>[–>[–>El músico explica que el proyecto no busca ser una pieza de museo «enmohecida por la nostalgia», sino una sonoridad viva que se alimenta de la improvisación y del relevo generacional, con integrantes de la formación original y savia nueva «muy atrevida». Asimismo, subraya el profundo vínculo histórico entre Cuba y Asturias, recordando con afecto la presencia de los inmigrantes asturianos en la vida cotidiana de su isla, en la que «por haber, hay hasta gaiteros».
[–> [–>[–>¿Qué se va a encontrar la gente en el Gijón Arena esta noche?
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La gente va a encontrar una versión de lo que fue el Buena Vista original, que partió de la música tradicional. En nuestra formación contamos con varios integrantes del proyecto inicial, como el percusionista Terry, Salva en los vientos o Lázaro, que estuvo en la «premiación» de los Grammy. También está Carlos Calunga, que cantó toda la vida junto a Ibrahim Ferrer. El público no se quedará defraudado porque interpretaremos temas emblemáticos como «Candela», «El cuarto de Tula» o «Veinte años», pero vestidos a nuestra usanza. Es el Buena Vista con otro maquillaje.
[–>[–>[–>¿Se trata de un ejercicio de nostalgia o de un Buena Vista nuevo, entonces?
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Cuando se mira hacia lo tradicional siempre hay nostalgia, pero es una nostalgia que no está rumbosa ni enmohecida, es una música que respira y vive. Da muestras de que, a partir de esa sonoridad tradicional, se puede tirar hacia adelante con aires nuevos. El espectador escuchará lo mismo, pero de otra manera.
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[–>¿Hay que sacrificar el sonido original para adaptarlo a los nuevos tiempos?
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No lo creo. El sonido original era muy amplio y nadie puede resumirlo por completo. Nosotros utilizamos elementos de aquella sonoridad, pero respetando la personalidad de cada músico. Si coges las canciones de Matamoros y las cantas con personas diferentes, el resultado será distinto porque se transparenta la personalidad de cada cual sin salir del estilo. Eso hace que el estilo sea infinito.
[–>[–>[–>¿Cómo es la sintonía con la savia nueva, los más jóvenes, que se incorporan al grupo?
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Tenemos un muchacho pailista muy joven y al bongosero Perdomo, que viene de la música tradicional en Cuba. No se sienten cohibidos, al contrario, se sienten atrevidos. Son seguidores de esa huella tradicional y están felices, como si estuvieran nadando en sus propias aguas.
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En tiempos de ritmos digitales y autotune, ¿cuál es el secreto de su vigencia?
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Siempre tiene que ponerse de manifiesto la espontaneidad del trabajo musical. En el concierto de Hamburgo comentábamos que, aunque se toquen los mismos arreglos y en el mismo orden, cada concierto es un hecho único debido a la comunicación directa con el público y la improvisación de los artistas. La inteligencia artificial no puede replicar ese nivel de respuesta humana y nunca podrá emular el nivel de improvisación de la música cubana.
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¿Qué supone para usted actuar en Asturias?
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Hace un par de años estuvimos en una fiesta privada, pero este será nuestro primer concierto abierto al público, será nuestro bautismo en Asturias. Existe una conexión enorme con el pueblo asturiano, se le quiere mucho porque trabajó mano a mano con el cubano. Esa huella permanece en la isla. ¡Por tener, hasta gaiteros tenemos allá!
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