La Iglesia de Inglaterra culmina el nombramiento de Sarah Mullally como primera mujer arzobispa de Canterbury
El largo proceso para nombrar a Sarah Mullally como la primera mujer arzobispa de Canterbury ha llegado a su fin este miércoles. La nueva líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra ha sido confirmada en el cargo en una solemne y pomposa ceremonia en la Catedral de Canterbury, a la que han acudido los principales líderes políticos del Reino Unido y también los príncipes de Gales, en representación de la familia real británica. Mullally, de 63 años, será la encargada de liderar una institución afectada por los escándalos de abusos, por las divisiones internas y por la pérdida de fieles.
[–>[–>[–>La nueva arzobispa ha sido consagrada en una ceremonia marcada por los rituales y por el simbolismo. A su llegada a la catedral, ha llamado tres veces a la puerta antes de ser recibida en el interior, dando comienzo a un acto que ha contado con la participación de representantes de la comunión anglicana de todo el mundo y que ha dado cabida a varias lenguas, entre ellas el español, en una muestra de la penetración de esta rama del cristianismo en el mundo. Unos 95 millones de fieles en 165 países practican esta fe, según las estimaciones.
[–> [–>[–>El momento culminante de la ceremonia ha llegado con la «instalación» de la nueva arzobispa en la silla de San Agustín, el trono del siglo XIII que simboliza su papel como ‘primus inter pares’ (el primero entre iguales) dentro de la comunión anglicana. «Me comprometo solemnemente ante vosotros a servir a la Iglesia de Inglaterra, a la comunión anglicana y a toda la Iglesia de Cristo en todo el mundo, para que juntos podamos proclamar el Evangelio de Cristo, que nos reconcilia con Dios y derriba los muros que nos separan», ha asegurado antes de recibir un sonoro aplauso de los asistentes.
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Mención a las víctimas
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La ceremonia de este miércoles ha puesto fin a un proceso que comenzó a finales de 2024 con la dimisión del anterior arzobispo de Canterbury, Justin Welby, acusado de no haber actuado debidamente en el caso de John Smyth, un abogado vinculado a la Iglesia que maltrató y abusó de al menos 130 niños en las últimas décadas del siglo pasado. Smyth murió en 2018 sin rendir cuentas ante la justicia, a pesar de que el propio Welby conocía estos casos al menos desde 2013.
[–>[–>[–>La aprobación de nuevos mecanismos para detectar los abusos y para proteger a los más vulnerables dentro de la Iglesia ha sido uno de los principales propósitos de Mullally, quien ha vuelto a recordar este compromiso en su primer sermón tras la «instalación». «No debemos pasar por alto ni minimizar el sufrimiento de quienes han sido perjudicados por las acciones, omisiones y fallos de quienes forman parte de nuestras propias iglesias y comunidades cristianas», ha asegurado. «Debemos seguir comprometidos con la verdad, la compasión, la justicia y la acción».
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Tareas pendientes
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Firme defensora del papel de la mujer en la comunión anglicana, la nueva arzobispo se enfrentará al reto de unir una institución en la que el nombramiento de mujeres como sacerdotes todavía no está aceptado en algunas provincias, entre ellas la de Nigeria o la del Sudeste Asiático. Las divisiones entre los sectores más conservadores y más liberales también se han hecho patentes en el debate sobre la inclusión de la comunidad LGTBI+ y sobre la bendición de matrimonios entre personas del mismo sexo, algo que la propia Mullally impulsó en 2023, cuando todavía era obispo de Londres.
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[–>Otro de sus principales retos será revertir la pérdida progresiva de fieles. La proporción de la población británica que se considera cristiana se situó en un 46% en el censo de 2021, frente al 59% de 2011. Por el contrario, el porcentaje de personas que se definen como no religiosas pasó del 25% al 37% en el mismo periodo. La pérdida de peso del anglicanismo en el Reino Unido ha abierto un debate sobre la conveniencia de mantener el papel que la institución todavía mantiene en algunas estructuras del Estado, entre ellas la Cámara de los Lores, donde 26 asientos siguen estando reservados a sus representantes.
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