La izquierda papista
Resulta profundamente enternecedor ver a la izquierda española aplaudir con fervor casi litúrgico al obispo de Roma. Es la misma izquierda que detesta al arzobispo de Oviedo por “retrógrado y carca”. Uno imagina a viejos militantes laicos, curtidos en la lucha contra sotanas y concordatos, descubriendo de pronto que este Papa americano es compañero de viaje. No de célula, pero casi. Un Papa compatible. Un Pontífice descargable en versión progresista, un teólogo de la liberación, un padre Llanos.
[–>[–>[–>La visita de León XIV ha confirmado que el verdadero milagro contemporáneo no es caminar sobre las aguas o convertir el agua en vino, sino pronunciar palabras tan generales que cada cual escuche justo lo que le conviene. Paz, diálogo, dignidad humana son conceptos tan amplios que caben en cualquier programa electoral, siempre que se les quite el prólogo y el epílogo. Este Papa sabe latín.
[–> [–>[–>El entusiasmo vaticano de la izquierda tiene algo de revancha histórica: décadas denunciando la injerencia clerical y, de repente, descubren que Prevost sabe decir lo que suena bien en un mitin. Así, el presidente del Gobierno pudo asentir en el Congreso el discurso pontificio, arrimando a su sardina las admoniciones papales, supuestamente dirigidas a los de la acera de enfrente, a los habitantes de la fachosfera.
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También el PP escuchó el mensaje papal a su conveniencia. A Feijóo también le vino como anillo episcopal al dedo la venida de León XIV. Al menos como metáfora: ya se ve investido con la mitra de sucesor de Pedro.
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