la joven está entre los 100 jóvenes talentos de la gastronomía española
La pastelera canguesa Carla Ordás Velasco ha sido incluida en la selección de los «100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía 2026», una iniciativa impulsada por el Basque Culinary Center que distingue a jóvenes profesionales llamados a marcar el futuro del sector gastronómico. La edición de este año se dio a conocer este lunes, consolidando a la repostera asturiana como una de las voces emergentes más prometedoras de la pastelería nacional. Para Ordás, el reconocimiento supone obtener «bastante visibilidad» y, sobre todo, la oportunidad de compartir experiencias con otros profesionales jóvenes.
[–>[–>[–>Su historia no responde al camino clásico de la vocación temprana ligada muchas veces a la cocina. Ella misma reconoce que durante el Bachillerato atravesó una etapa de dudas en la que no sabía por qué decantarse. Su idea inicial pasaba por dedicarse al deporte o al cuidado infantil, hasta que apareció una figura decisiva: su abuela. «Me insistió mucho en que hiciera cocina porque iba a tener trabajo sí o sí. Y le hice caso», recuerda.
[–> [–>[–>Sin experiencia previa entre fogones, comenzó a formarse en el IES Valle de Aller, donde cursó el ciclo medio y el superior de Cocina. No fue hasta casi al final de esa etapa cuando la pastelería la atrapó. «En el último año teníamos la asignatura de pastelería y nos mandaron hacer un postre. Tuvimos que investigar y el proceso me gustó mucho», relata. Ahí empezó todo.
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Tras pasar por las cocinas de varios restaurantes, llegó su incorporación al equipo de pastelería de la reconocida panadería canguesa Manín, en 2019. Pero después de tres años decidió seguir ampliando horizontes y se trasladó a Barcelona para formarse en la Chocolate Academy. Más tarde pasaría por proyectos ligados a los hermanos Roca Casa Cacao Girona Store y Rocambolesc. «Fue increíble, aprendí muchísimo», afirma.
[–>[–>[–>Aquella etapa también le permitió descubrir algo importante: una comunidad profesional con la que compartir inquietudes. «Hasta entonces no conocía a nadie que se dedicara a esto porque realmente no estudié pastelería. Fui bastante autodidacta», admite.
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Después llegarían Ibiza y el hotel de lujo Six Senses, donde continuó perfeccionando su técnica y creatividad. En ese momento recibió su nominación a Pastelera Revelación en Madrid Fusión 2025.
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[–>Sin embargo, el regreso a Asturias, a Cangas del Narcea, terminó pesando más y desde hace poco más de un año volvió de nuevo al equipo de Manín. Un lugar en el que reconoce que se siente muy a gusto porque tiene algo que no ha encontrado en otros sitios: libertad para crear. «Alan y Rosalía (al frente de Manín) me dan mucha libertad para hacer lo que quiera y eso se agradece porque es lo que más me gusta. Si no, tengo la sensación de estar estancada y de no avanzar», reconoce agradecida.
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Precisamente, en la pastelería encontró el lugar perfecto para dar rienda suelta a su pasión por innovar. Asegura que en ella hay «infinidad de posibilidades, se puede hacer todo lo que te imagines» y, dentro de este campo, con lo que más disfruta trabajando es con el chocolate, nuevamente por la versatilidad que ofrece a la hora de crear.
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