La radiografía del crimen de Almenara: dos niños como testigos, un coche con sangre y gritos que resonaron en la Marjal
Decenas de viejos chalets de mediados del siglo XX, rara vez ostentosos, decoran el paisaje de las playas de Almenara, Xilxes o Moncofa. Su colorido, sus porchecitos con señoras tomando la fresca y algún garaje donde ya se venden melones de temporada dotan a los pueblos marítimos del sur de Castellón de una apariencia de serenidad que parece que nunca se alterará. Ayer sobre las 8.15 horas de la mañana, eso cambió. En una de esas viviendas del Carrer Llarg de la playa Casablanca de Almenara, un hombre mató a otro presuntamente a puñaladas.
[–>[–>[–>Los gritos de auxilio desesperados de una mujer estremecieron a los vecinos y, con toda probabilidad, hicieron volar del susto a alguna ave de la Marjal que es símbolo de la población, a un centenar de metros de donde ocurrió el crimen. «He oído como ella gritaba pidiendo ayuda y enseguida han empezado a pasar las sirenas, primero de la Policía Local y luego la SAMU», contaba una vecina de la calle a Mediterráneo.
[–> [–>[–>Efectivos del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil examinan la escena del crimen, ayer en la playa de Almenara. / Gabriel Utiel / GABRIEL UTIEL BLANCO
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Los agentes de la Policía Local llegaron a la vivienda en primer lugar. Un reguero de sangre en el coche aparcado frente a la casa anticipaba lo peor, y justo al entrar vieron a un hombre tendido en el suelo. Una mujer y dos niños estaban allí y habían sido testigos del crimen, según confirmaron fuentes oficiales. Informa M. Á. Sánchez.
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Tal y como explicó la Guardia Civil, el supuesto autor de los hechos fue detenido allí y trasladado al puesto del Instituto Armado en la Vall d’Uixó, donde fue interrogado de manera exhaustiva.
[–>[–>[–>Confuso triángulo amoroso
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Enseguida la Guardia Civil empezó a manejar el posible móvil sentimental, aunque no se excluyen otras hipótesis. El presunto agresor, un varón natural de Xilxes, acudió a esa hora a la casa de su novia, el chalet donde se cometió el crimen. Cuando llegó allí, vio que se encontraban su novia y el exmarido de esta. También estaban en la casa, preparándose para ir a escuela, los niños que tenían en común estos últimos dos involucrados. La víctima tenía 38 años.
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Un agente, con un familiar de la víctima. / Gabriel Utiel / GABRIEL UTIEL BLANCO
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Se desconocen las causas que llevaron a la discusión entre el agresor, novio actual de la mujer de este triángulo, y el exmarido, que terminó siendo la víctima mortal en este historia. Se desconoce también el motivo concreto por el que el hombre decidió emprenderla a puñaladas contra el exmarido, nacido en Benfairó de les Valls (Valencia) pero que vivía desde hace años en Almenara.
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[–>«Lo peor ahora son los niños»
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El Servicio de Criminalística (la científica de la Policía Judicial de la Guardia Civil) estuvo durante horas analizando la escena del crimen, marcnado pruebas en la casa y en el coche junto al cual presuntamente se desangró la víctima. También llegaron a levantar varios contenedores en busca de más pruebas que pudiera haber.
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S., conocida de la mujer involucrada en los hechos, lamentó en declaraciones a este diario que «lo peor ahora son los niños, que crecerán con este trauma». Tanto los menores como su madre están en buen estado de salud y recibieron contención psicológica.
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El auto con rastros de sangre en el asfalto. / Gabriel Utiel / GABRIEL UTIEL BLANCO
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Mientras, una tía de la víctima acudió rápido, saltándose el cordón policial para obtener información y sin poder creerse que su familiar había muerto. La mujer, en shock, negaba en respuesta a unas declaraciones de S. a la prensa que su sobrino (la víctima) fuera violento con su exmujer. Esa, la violencia machista, es otra hipótesis que se plantea para este crimen en la Marjal.
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