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La rama de Al Qaeda en el Sahel pide «un frente unido» para derrocar a la junta militar de Malí

La rama de Al Qaeda en el Sahel pide «un frente unido» para derrocar a la junta militar de Malí
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  • Publishedmayo 1, 2026



Archivo – El jefe de la junta militar y presidente de transición de Mali, Assimi Goita (archivo)

– Europa Press/Contacto/Habib Kouyate – Archivo

MADRID, 1 de mayo. (EUROPA PRESS)-

La rama de Al Qaeda en el Sahel, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), ha pedido un «frente único» para derrocar a la junta militar instalada en el país africano desde 2020 con el fin de abrir «una transición pacífica e inclusiva», tras la gran ofensiva coordinada lanzada el 25 de abril junto con los separatistas tuareg del Frente para la Liberación de Azawad (FLA).

«Ha llegado la hora de la verdad: debemos evitar que Malí caiga en el abismo antes de que sea demasiado tarde», afirmó el grupo, que llamó a «todos los patriotas sinceros, sin distinción» a «levantarse y unir fuerzas en un frente común».

Así, ha hecho un llamamiento a «los partidos políticos, las Fuerzas Armadas nacionales, las autoridades religiosas, los líderes tradicionales y todos los componentes de la sociedad maliense, para que la palabra de Dios sea suprema y para que Malí recupere su verdadera soberanía y dignidad».

«Es imperativo poner fin, por todos los medios legítimos, a la dictadura de esta junta terrorista. Sin embargo, advertimos que derrocar a la junta no es suficiente. Debemos, juntos, evitar un vacío caótico que arroje a nuestro país al colapso total», dijo el grupo en un comunicado.

«Pedimos una transición pacífica, responsable e inclusiva, cuyo objetivo esencial sea lanzar un nuevo Malí, con el establecimiento de la ‘sharia’ como una de las prioridades esenciales», señaló JNIM, destacando que «el deber es pesado, pero colectivo y sagrado». «Malí no puede esperar», señaló.

El grupo yihadista también ha elogiado «la victoriosa operación para liberar la ciudad de Kidal», ahora en manos del FLA, y ha subrayado que los «ataques devastadores» en otras partes del país, incluida la capital, Bamako, fueron responsabilidad de la rama de Al Qaeda en el Sahel, reivindicando así los principales golpes militares contra la junta.

La alianza de conveniencia entre JNIM y el FLA ha recibido críticas, por otra parte, del grupo yihadista Estado Islámico -en conflicto con ambos grupos-, según un editorial de la revista ‘Al Naba’. El grupo habría intentado aprovechar la situación para ganar territorio, aunque Bamako afirma que repelió sus ofensivas.

El comunicado del JNIM se publicó días después de que el líder de la junta militar, Assimi Goita, reapareciera en público para asegurar que la situación estaba «bajo control», tras las especulaciones sobre su paradero tras varios días sin hacer declaraciones tras los atentados, que afectaron también a Kati, sede del poder de las autoridades malienses.

Asimismo, se produce después de que el país acogiera el jueves el funeral del ministro de Defensa, Sadio Camara, una de las figuras más importantes de la junta. Camara murió en un atentado con coche bomba en su residencia, confirmaron las autoridades, ataque que fue obra del JNIM.

Al funeral de Camara asistió Goita, según confirmó el Ejército, en un comunicado en el que afirmó que el acto sirvió para «rendir homenaje a un oficial excepcional y un mártir en la lucha por la soberanía de la nación maliense».

NUEVAS OPERACIONES MILITARES

En cuanto a la situación sobre el terreno, el ejército maliense afirmó que recientemente lanzó nuevos bombardeos contra sospechosos en Kidal, ataques que «neutralizaron a numerosos terroristas» y que «destruyeron completamente sus medios logísticos, especialmente un depósito de combustible».

Asimismo, el grupo paramilitar ruso Africa Corps -antiguo Grupo Wagner- que apoya a las fuerzas malienses, ha confirmado bombardeos contra «dos campamentos de milicias» en Folona y Farani, situados en las regiones de Sikasso y Koulikoro, respectivamente.

Sin embargo, reconoció que la situación «sigue siendo difícil», dado que los miembros del JNIM y del FLA «siguen reagrupándose». «Se está realizando un activo trabajo de propaganda para reducir la moral del ejército maliense, con una enorme cantidad de noticias falsas en las redes sociales sobre un abandono masivo de sus posiciones».

«Unidades del Cuerpo África de las Fuerzas Armadas rusas, junto con el Ejército de Malí, continúan realizando misiones de reconocimiento y análisis de los movimientos terroristas e identificación de sus bases», afirmó el grupo paramilitar en un comunicado difundido en las redes sociales.

OPERACIONES DE AES Y CRÍTICAS A MACRON

Por su parte, el Gobierno de Níger -parte junto con Malí y Burkina Faso de la Alianza de los Estados del Sahel (AES), creada tras su salida en 2024 de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO)- ha destacado la «respuesta rápida y enérgica» de su fuerza unificada del bloque, sin detalles sobre sus operaciones sobre el terreno.

Niamey ha afirmado que esta fuerza «realizó intensas campañas aéreas durante las horas posteriores a los cobardes ataques del 25 de abril en Sevaré, Gao, Ménaka y Kidal», aplaudiendo la «coordinación operativa» entre los ejércitos de los tres países, tras las dudas sobre su respuesta a la falta de comunicaciones oficiales tras la ofensiva yihadista y separatista, más allá de una muestra de solidaridad con Bamako.

Por este motivo, el Consejo de Ministros nigerino ha condenado «firmemente» los «actos de barbarie» del JNIM y la FLA y ha atacado duramente «a sus patrocinadores internacionales, con Francia a la cabeza, al tiempo que ha recordado que los países de la AES «están decididos a continuar la lucha por la liberación hasta la victoria final».

«Desde que nuestros países tomaron la decisión soberana de liberarse del ciclo de saqueo y extorsión de sus recursos, exclusivamente en beneficio de Francia y sus aliados locales, se han abierto cínicamente diversos escenarios operativos para desestabilizar a nuestros Estados y obstaculizar nuestra firme lucha por la soberanía», criticó.

«Estas incursiones recurrentes se llevan a cabo utilizando recursos y una logística que, sin duda, están fuera del alcance de estos grupos terroristas», argumentó Niamey, quien ha señalado directamente al presidente de Francia, Emmanuel Macron, como cabecilla de estos esfuerzos. «Navega abiertamente por las turbias aguas del terrorismo internacional», concluyó.

Mali está actualmente dirigido por una junta militar establecida tras los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos encabezados por Goita, el actual presidente de transición. Desde entonces, Bamako se ha acercado a Rusia y se ha distanciado de sus aliados occidentales tradicionales, incluida Francia, una antigua potencia colonial.



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