La revolución de «las cucarachas» indias deja 60 manifestantes heridos y 70 detenidos en Nueva Delhi
Cerca de 60 manifestantes han resultado heridos y 70 han sido arrestados en la capital de la India, Nueva Delhi, en enfrentamientos con la policía, que ha alegado que casi 120 de sus agentes, incluidos oficiales de alto rango, han resultado heridos en el marco de unas manifestaciones del recién formado Partido Janta Cucaracha (PJC). La formación, constituida por jóvenes que exigen reformas sociales, quieren la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, acusadode filtrar exámenes de ingreso a la universidad.
[–>[–>[–>Las autoridades policiales de la capital informaron que más de 118 efectivos resultaron heridos cuando los manifestantes los atacaron con «piedras y otros objetos» y «recurrieron a la violencia a gran escala», causando un «un comportamiento indisciplinado, agresivo y violento», según ha recogido el diario ‘Indian Express’. «Se están iniciando las acciones legales pertinentes y se está registrando una denuncia formal (…) por disturbios, agresión a funcionarios públicos, daños a la propiedad pública y otros delitos cometidos durante la protesta», ha agregado el cuerpo.
[–> [–>[–>Por su parte, el fundador del PJC, Abhijeet Dipke, ha instado en redes a la Policía de Delhi a que «informe con claridad cuántas personas siguen detenidas tras la manifestación de ayer». «Todos los detenidos deben ser puestos en libertad de inmediato», ha reivindicado. Asimismo, en una publicación difundida poco antes, ha querido pedir «disculpas» a todos los seguidores del movimiento, «especialmente a las chicas que fueron brutalmente golpeadas por agentes de policía varones». El líder del movimiento ha lamentado que, «para proteger a un tal Dharmendra Pradhan, responsable de la muerte de más de 20 estudiantes, el Gobierno estaba dispuesto a derramar la sangre de muchos más jóvenes estudiantes«, aludiendo a los suicidios de varios alumnos que el partido y sus familias vinculan con la gestión del ministro.
[–>[–>[–>
La voz de la generación Z india
[–>[–>[–>
La movilización coincidió con el inicio de la sesión parlamentaria y estuvo atizada por la reciente hospitalización forzosa del activista Sonam Wangchuk, trasladado el sábado por la Policía de Delhi tras 21 días de huelga de hambre en apoyo a las protestas del CJP.
[–>[–>[–>En un país que ya enfrenta graves desafíos en materia de higiene, una nueva «epidemia» se ha incubado en el núcleo de su deteriorada clase política. El Partido Popular de las Cucarachas (CJP) se ha convertido en la voz de la juventud frustrada en la India mediante la sátira digital. Este caso confirma, una vez más, el poder de la parodia y la sátira como armas de destrucción masiva contra el poder establecido.
[–>[–>[–>
El movimiento nació tras un patinazo del juez del Supremo Surya Kant, quien llamó «cucarachas y parásitos» a los jóvenes desempleados y activistas que, al carecer de un plan mejor para ocupar sus vidas, se dedicaban a «atacar a todo el mundo» desde el activismo social o el periodismo. Lejos de estigmatizar al colectivo, sus palabras provocaron un inesperado orgullo de clase entre los aludidos, quienes argumentaron que las cucarachas surgen, precisamente, en ecosistemas tan hostiles como el que la India representa hoy en día para su juventud.
[–>[–>
[–>«¿Qué pasaría?»
[–>[–>[–>
A pesar de que el juez matizó posteriormente sus palabras argumentando que solo se refería a quienes compraban diplomas universitarios falsos, el daño ya estaba hecho. En respuesta, el estratega político Abhijeet Dipke lanzó una pregunta en la red social Twitter: «¿Qué pasaría si todas las cucarachas se unieran?». Ante la masiva e inmediata respuesta de miles de usuarios, Dipke creó una web con IA que ya supera los 20 millones de seguidores en Instagram, rebasando al partido del primer ministro Narendra Modi, el Partido Popular indio.
[–>[–>[–>
El manifiesto fundacional del CJP aborda sin tapujos los problemas más candentes de la política nacional india, tales como las denuncias de pucherazos electorales, la excesiva cercanía entre el Gobierno y los grandes conglomerados mediáticos, o las jubilaciones doradas de las que gozan jueces y políticos. Asimismo, el sitio incluyó un formulario de inscripción rellenado por millones de solicitantes donde se ironizaba con los requisitos para formar parte de la organización: estar desempleado, ser un gandul, vivir crónicamente conectado a las redes sociales y poseer aptitudes profesionales para despotricar. La etiqueta ‘#MainBhiCockroach’ (‘Yo también soy una cucaracha’) se volvió viral mientras las redes se inundaban de vídeos y memes generados por IA que denunciaban la corrupción, el nepotismo y la ineptitud institucional.
[–>[–>[–>Según el fundador, las democracias necesitan espacios para la disensión, el humor y la frustración cuando los jóvenes carecen de vías tradicionales para expresarse. La réplica al Gobierno ha sido contundente: si los gobernantes piensan que los ciudadanos son cucarachas, deben recordar que estos insectos se alimentan en lugares podridos, que es como definen la situación actual de la India. Por su parte, el Ejecutivo ha intentado desacreditar al estudiante recordando su vinculación pasada con el Aam Aadmy Party, una formación opositora nacida en 2012 bajo la bandera de la lucha contra la corrupción.
[–>[–>[–>
Desempleo desenfrenado
[–>[–>[–>
No obstante, las cifras de la macroeconomía — el país crece por encima del 7% anual — y los discursos nacionalistas, constantemente utilizados por Modi para apelar a la futura grandeza de la nación, resultan ajenos a los millones de jóvenes desempleados o con salarios ínfimos que lidian a diario con la presión social, la soledad y la incertidumbre. Además, los doce años de mandato de Modi no han conseguido rebajar las desigualdades sociales ni calmar las tensiones religiosas. Ante el éxito, el Ejecutivo indio ya ha bloqueado sus redes y hackeado sus webs.
[–>[–>[–>
Según datos del Gobierno, la tasa de desempleo en 2025 se situó en el 3,1 % entre los mayores de 15 años, pero ascendió al 9,9 % en el grupo de entre 15 y 29 años, una brecha que alimenta el malestar de jóvenes expuestos a una fuerte competencia académica y laboral.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí