La UE está «preparada para responder» pero dispuesta a negociar con EEUU para frenar la escalada arancelaria

La Unión Europea (UE) está dispuesta a negociar con Estados Unidos para reducir las barreras al comercio transatlántico pero última una nueva lista de represalias para responder al 20% de aranceles anunciado por el presidente Donald Trump «si las negociaciones fallan», ha anunciado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, este jueves.
«Estoy de acuerdo con el presidente Trump en que otros se están aprovechando injustamente de las normas actuales, y estoy dispuesta a apoyar cualquier esfuerzo para que el sistema de comercio mundial se adapte a las realidades de la economía mundial», ha dicho von der Leyen en un comunicado televisado desde Uzbekistán, donde se encuentra para participar en la cumbre con los países de Asia Central. «Pero también quiero ser clara. Recurrir a los aranceles como primera y última herramienta no lo arreglará», ha advertido.
La presidenta mantiene no es demasiado tarde para negociar pero ha anunciado que la UE está «preparada para responder» y última el primer paquete de contramedidas en respuesta a los aranceles sobre el acero, por valor de 26.000 millones de euros y que entrará en vigor el próximo 13 de abril. Además, el ejecutivo comunitario trabaja en nuevas medidas en respuesta a los aranceles del 20% sobre todas las importaciones «con el fin de proteger nuestros intereses y nuestras empresas».
Von der Leyen ha insistido en que existe «una vía alternativa». Para la presidenta de la Comisión, «no es demasiado tarde para abordar las preocupaciones mediante negociaciones». La alemana ha asegurado que el Comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, mantiene el contacto con sus homólogos estadounidenses con este objetivo.
Al mismo tiempo, el ejecutivo comunitario vigila los potenciales daños colaterales de la decisión de Trump de imponer aranceles que van desde el 10% al 49% a todos los países del mundo. «No podemos absorber el exceso de capacidad mundial ni aceptaremos el dumping en nuestros mercados», ha dicho von der Leyen.
La presidenta de la Comisión ha dicho que la escalada arancelaria es «un duro golpe» y ha advertido que la economía mundial «sufrirá masivamente». Von der Leyen ha lamentado el impacto de estas medidas para los consumidores, sobre todo los más vulnerables, pero también para las empresas. «Los costes de hacer negocios con Estados Unidos aumentarán drásticamente», ha dicho. Tras presentar en las últimas semanas planes de apoyo a los sectores del acero o el automovilístico, Bruselas trabaja ya en medidas para otros afectados como el farmacéutico.
El caos
Von der Leyen ha sido más dura que nunca con la administración Trump. «No parece haber orden en el desorden, ni un camino claro a través de la complejidad y el caos que se está creando al vernos afectados todos los socios comerciales», ha dicho la presidenta de la Comisión sobre los aranceles globales anunciados por el republicado el pasado miércoles.
También en un comunicado televisado, el primer ministro sueco Ulf Kristersson ha lamentado la decisión de Trump. «Fueron nuestros amigos de Estados Unidos quienes en su día nos mostraron el camino en Europa», ha dicho Kristersson recordando la liberación de Europa del nazismo y el comunismo como muestra última de la lucha por la libertad. Una libertad aplicada también en lo económico.
«La cooperación mutua a través del libre comercio ha contribuido a la paz, al progreso tecnológico y a la reducción de la pobreza en el mundo,» ha dicho el primer ministro sueco, «por eso, lamento profundamente el camino que ha emprendido Estados Unidos, tratando de limitar el comercio con aranceles más altos». También Kristersson ha dicho que están listos, manteniendo la puerta abierta a la cooperación. «No queremos una guerra comercial», ha insistido.
La presidenta del ejecutivo comunitario ha apelado a la unidad frente al caos. «Sé que muchos de ustedes se sienten defraudados por nuestro más antiguo aliado», ha dicho von der Leyen desde Uzbekistán, pero Europa, ha asegurado «tiene todo lo necesario para superar la tormenta». «Si te enfrentas a uno de nosotros, te enfrentas a todos nosotros, así que nos mantendremos unidos y nos defenderemos mutuamente. Nuestra unidad es nuestra fuerza», ha subrayado la alemana.
La respuesta europea
En respuesta a los aranceles sobre el acero y el aluminio, la Comisión anunció el pasado mes de marzo medidas de represalia que ascendían a unos 26.000 millones de euros. Entonces, Bruselas optó por reaccionar en dos fases. En primer lugar, estaba previsto que se reintrodujeran los gravámenes que el Ejecutivo comunitario impuso en 2018, en respuesta a la primera escalada comercial con Trump, y que fueron suspendidos tras llegar a un acuerdo con el expresidente de EEUU Joe Biden.
Las medidas de compensación afectaban a productos industriales pero también a otras exportaciones particularmente emblemáticas como las motos Harley-Davidson, el bourbon o los vaqueros Levi’s. La Comisión calculó que en total el valor de estas medidas alcanzaba aproximadamente los 8.000 millones de euros. Sin embargo, en 2018 los aranceles fueron de un 10% respecto al 25% actual y además afectaban a más productos. Bruselas estima el impacto de las nuevas medidas en un 5% de las importaciones europeas, es decir, unos 26.000 millones.
Para llegar a esa cifra, la Comisión abrió un proceso de consultas con el objetivo de cerrar una cifra de productos que equiparara el impacto de los aranceles americanos. Estas medidas debían entrar en vigor a mediados de abril. Esa lista no se ha hecho pública pero incluía sectores con un peso político y económico notable en Estados Unidos, y para los que la UE tuviera alternativas en países aliados. La Comisión puso en el punto de mira, por ejemplo, la soja que se produce en Luisiana –estado del ‘speaker’ del Congreso, Mike Johnson–, la ternera o el pollo, importantes en Nebraska o Kansas, o madera producida en Virginia o Alaban, todos estados republicanos.
Negociaciones
La UE siempre ha defendido que los aranceles son malos para ambas economías y que la mejor forma de solucionar posibles conflictos comerciales es sentándose a negociar. En un intento de buscar un acuerdo, la Comisión decidió retrasar la entrada en vigor de las medidas compensatorias e imponerlas al mismo tiempo. Sefcovic viajó después a Washington en busca de un acuerdo pero volvió con las manos vacías. Estados Unidos anunció apenas 24 horas después el gravamen a los coches fabricados fuera de su territorio.
Retrasar la imposición de esas medidas daba además tiempo a la UE para medir su respuesta en función de los nuevos aranceles que han llegado este miércoles. Los ministros de Comercio de la UE se darán cita en Luxemburgo el próximo lunes. Lo harán con un 20% aranceles sobre las importaciones encima de la mesa y la industria y los ciudadanos esperando con atención la respuesta.
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