Las carencias de muchos edificios del Arte Asturiano: sin luz ni vigilancia y con mal acceso
Alfonso II el Casto mandó construir San Julián de los Prados a principios del siglo IX. No antes del año 812, según las dataciones de los expertos, ni después del 842. Oviedo se había consolidado como capital indiscutible del Reino de Asturias y San Julián, símbolo de un poder floreciente, se levantaba sobre una fértil vega, en un lugar santo y llano –Santullano– muy cercano al conjunto palatino y administrativo. Se trata de la construcción prerrománica más antigua que se conserva en Asturias. Ramiro I, poco después, mandó construir Santa María y San Miguel, en el monte Naranco, y de esa misma época son la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo y Santa Cristina de Lena. Los 40 años de su declaración como patrimonio cultural de la humanidad se quedan en nada comparados con los casi doce siglos desde que Asturias y el mundo las han visto.
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