Las condiciones que impone ArcelorMittal para abordar el proyecto de la acería eléctrica de Avilés, clave para futuro de la siderurgia en Asturias
El cielo de la siderurgia europea empieza a despejarse con las medidas arancelarias y de protección acordadas por la UE. La palabra «rentabilidad» vuelve a estar en boca del consejero delegado de ArcelorMittal, Aditya Mittal; hornos altos que estaban parados en Gijón, Fos-sur-Mer (Francia) y Dabrowa (Polonia) volverán a reactivarse esta primavera, y los planes de descarbonización de la multinacional vuelven a salir del cajón. En este contexto, desde el Gobierno del Principado se esperan noticias positivas de ArcelorMittal sobre el proyecto del horno de arco eléctrico de Avilés, clave para mantener en el futuro la capacidad productiva de la siderurgia asturiana. Sin embargo, antes deben cumplirse exigentes requisitos.
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El nuevo horno de Gijón, pendiente de ajustes
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A finales de este mes o principios del próximo se pondrá en marcha el nuevo horno híbrido de arco eléctrico que se está alojando en la acería de productos largos (carril y alambrón) de Gijón tras una inversión de 213 millones de euros. Con esta nueva instalación, que consume principalmente chatarra y reduce las emisiones de CO2, la necesidad de arrabio (hierro líquido) en la siderurgia asturiana será menor, pero el concurso de los dos hornos altos de Gijón aún seguirá siendo imprescindible para mantener la capacidad de producción de la acería de Avilés de productos planos (chapa). Sin embargo, con el horno de arco eléctrico proyectado para Avilés y el mantenimiento de uno de los convertidores de la actual acería (que utiliza arrabio), la siderurgia asturiana podría mantener su capacidad de fabricación de acero con un único horno alto, lo que supondría un drástico recorte de las emisiones.
[–> [–>[–>Pese al nuevo contexto favorable para la siderurgia europea, ArcelorMittal no emite señales sobre una próxima aprobación de la acería eléctrica y deja caer cuales son las condiciones que deben darse para accionar el interruptor del proyecto. Son las que ha cumplido el proyecto de la factoría de Dunkerque (Francia), donde ArcelorMittal ha anunciado una inversión de 1.300 millones para construir un horno similar al previsto para Avilés. «La decisión final de inversión en el nuevo horno de arco eléctrico en Dunkerque se ha visto favorecida por diversas iniciativas de ámbito político a nivel europeo y en Francia», declaró el pasado jueves Aditya Mittal. Ese mismo día, en una presentación a los inversores, Genuino Christino, director financiero de ArcelorMittal, destacó las bazas del proyecto de Dunkerque, las que debe reunir también el de Avilés.
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Rentabilidad.
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El directivo de ArcelorMittal señaló que todos los proyectos de descarbonización deben aportar un potencial de incremento del beneficio de explotación bruto (ebitda) de la compañía para cubrir el coste del capital invertido. Es la primera condición.
[–>[–>[–>Apoyo financiero.
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Para lograr la condición inicial, el apoyo financiero es clave. ArcelorMittal ha acordado con el Gobierno de Francia que la financiación de la acería eléctrica de Dunkerque se apoye en certificados de ahorro energético (CEE), un mecanismo normativo que fomenta el ahorro energético y la reducción de CO2. El importe de este apoyo representará el 50% de la inversión de 1.300 millones.
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Energía barata y sin emisiones.
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Christino apuntó que otro elemento clave para el visto bueno al proyecto de Dunkerque ha sido la reciente firma de un contrato con la compañía energética estatal francesa EDF para asegurar un suministro a largo plazo de electricidad «competitiva y baja en carbono». En realidad es un Contrato de Asignación de Producción de Energía Nuclear (CAPN).
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[–>Marco normativo.
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Este punto lo tiene superado el proyecto de Avilés porque ese marco para la siderurgia es el europeo, que se ha mejorado con los acuerdos de aprobación del mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) y del recorte en un 47% de las cuotas de importaciones de acero libres de aranceles y el incremento del 25 al 50% en el gravamen para el resto. Unas medidas que han permitido a Arcelor desempolvar su plan de descarbonización y retomarlo, de momento, con el horno eléctrico de Dunkerque, que comenzará su producción en 2029.
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