Las familias de los fallecidos tras el brutal accidente en la avenida Constitución de Gijón, rotas: «Es duro de asimilar»
Dolor e incredulidad en Gijón tras el fatal accidente ocurrido a última hora de la tarde del viernes en la avenida Constitución, que se saldó con dos fallecidos. Decenas de amigos y familiares de las víctimas, el gruista de 41 años David P. R. y Ángel N. T., un reputado funcionario de prisiones del Centro Penitenciario de Asturias de 65 años, coincidieron ayer en el tanatorio de Cabueñes, donde se encontraban las capillas ardientes de ambos. Tanto familiares, como amigos, como diferentes compañeros vitales de los dos se mostraron muy afectados por lo sucedido. «Eran muy buenos. No nos lo podemos creer. Es una tragedia tremenda», coincidieron.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Los allegados de los dos fallecidos aún trataban de recomponer los hechos que dejaron a toda la ciudad temblando la noche del viernes. Unos hechos que se resumen en que David P. R., que apenas llevaba un mes trabajando en la grúa municipal, sufrió un desmayo cuando circulaba por la avenida Constitución, en el tramo comprendido entre Foro y El Corte Inglés. Dicho desmayo fue motivado, según precisaron fuentes oficiales, por un problema cardiaco, e hizo que perdiera el control de su vehículo e invadiera la acera con tan mala suerte que se llevó por delante a Ángel N. T., segándole la vida. La grúa, que llevaba una furgoneta remolcada, impactó contra una tienda de colchones que atravesó por completo, entrando por un escaparate y saliendo por el otro extremo.
[–> [–>[–>Familiares del gruista David PR, ayer, en el tanatorio de Cabueñes. / Ángel González
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David P. R., el gruista, apenas llevaba 30 días trabajando en la Empresa Mixta de Tráfico. Esas tareas las compaginaba con sus labores como autónomo en la empresa de jardinería de su hermano, Antero. David P. R. era vecino de Somió. Residía en una casa junto a su hermano y sus padres, Antero y Soledad. Sus familiares más directos se mostraron ayer completamente desolados en el tanatorio. «Tenían un vínculo familiar precioso. Estaban muy unidos», expresaron, por su parte, algunos amigos. «Era un cacho de pan y un gran chaval. Se desvivía por los suyos», agregaron. A su capilla ardiente, en la sala diez, acudieron compañeros de la Empresa Mixta de Tráfico. Entre ellos, José Campaña, presidente del comité de empresa, y Alberto Ferreiro, amigo y compañero de David P. R. y vocal del comité. Explicaron que David P. R. empezó a trabajar hace un tiempo como cobrador del depósito de grúas. Y que desde el 19 de enero de este año era gruista. «Estaba encantado e ilusionado», aseguraron Campaña y Ferreiro, devastados. «En la empresa nunca había muerto un compañero trabajando. Es durísimo», añadieron. David P. R., además de vecino de Somió, tenía gran vínculo con la parroquia maliaya de Arroes. Colaboraba con la comisión de fiestas. «Es una desgracia. Estamos en shock», contó Ricardo Riera, líder vecinal de la zona. La celebración de la palabra por el gruista será hoy a las 11.15 horas en el tanatorio.
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En primer plano, una grúa retirando la furgoneta que se soltó en el accidente. Detrás, la grúa se estrelló en el interior del local contra el que chocó en la avenida Constitución. / Ángel González
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Dos personas «muy buenas»
[–>[–>[–>La tragedia se condensó ayer en el tanatorio. A pocos metros de la sala donde los familiares lloraban al gruista estaba la capilla ardiente de Ángel N. T., el peatón atropellado. Conocido funcionario de prisiones, regresaba del trabajo a casa, situada en la propia avenida Constitución, cuando se encontró con la muerte. Había quedado con unos amigos para tomar algo por la zona. Iba a ir con su mujer, Teresa Barriada, su compañera de vida desde hace 44 años. Se conocieron, por cierto, en la Universidad de León, provincia en la que nació.
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Ángel N. T., además, deja dos hijos, Eloy y Virginia, de 27 y 23 años, y cuatro hermanos. La víctima era, en concreto, del municipio leonés La Aldea del Puente, una localidad de la que se sentía «muy orgulloso». «Le encantaba ir todas las vacaciones. Tenemos allí una casa», explicaron sus familiares, quienes le definieron como «una persona noble, leal y activa». Gran parte de su trayectoria laboral la desarrolló en Asturias. Previamente había trabajado en la antigua cárcel de Oviedo y desde hace años integraba el cuerpo especial de funcionarios como coordinador de servicio en Villabona.
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[–> [–>[–>[–>El 12 de febrero había cumplido 65 años, pero optó por prorrogar su carrera profesional. Decenas de compañeros acudieron al tanatorio para acompañar a la familia. «Era muy buena gente. Ha sido algo totalmente inesperado y es difícil de asimilar», comentaron algunos de ellos, antes de agregar que «amaba» su trabajo. En esa misma línea se pronunció el exconcejal en el Ayuntamiento de Gijón, Francisco Cubiella, quien trabajó con Ángel en Villabona. «Siempre podías contar con él», resaltó. Desde el sindicato Comisiones Obreras, del que fue delegado un tiempo, expresaron su pésame. También lo hicieron desde Tu Abandono Me Puede Matar o la Fundación Gustavo Bueno.
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La celebración de la palabra por Ángel N. T. se realizará este domingo, a las 18.00 horas, en el tanatorio de Cabueñes, donde serán incinerados sus restos mortales. El funeral por su eterno descanso se oficiará en la parroquia de La Aldea del Puente, a las 16.00 horas del lunes.
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