León XIV, caballo de Troya de Trump
Los católicos no son mayoritarios en Estados Unidos, pero sí claves en algunos estados. Trump ha ganado las elecciones sobre la base del voto tradicional republicano que no le abandonará mientras gane. Pero el diferencial con los demócratas lo ha conseguido movilizando a colectivos abstencionistas, entre ellos, el fundamentalismo católico representado nada más y nada menos que por el actual vicepresidente, J.D. Vance, abiertamente contrario a la guerra de Irán y que ha toreado como ha podido los envites de su presidente contra el papa León XIV, también norteamericano. «No tengo miedo a Trump», dijo a principios de esta semana. Pero es que este mismo jueves fue todavía más severo en sus afirmaciones: «El mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos». Ni los dirigentes mundiales más hostiles al actual presidente, como Sánchez o Xi Jinping, se han atrevido a pronunciar una frase como esta. Prevost no es el papa Francisco y no goza del beneplácito del progresismo oficial. Su oposición a Trump recuerda más a Juan Pablo II cuando se convirtió en el antagonista de los últimos estertores del comunismo. La suya es una crítica moral, no un alegato altermundista. Es agustino y no peronista. Por eso, sus palabras son más lacerantes para Trump. En este ataque de furia contra el Vaticano, Trump ha perdido también el apoyo de una de sus aliadas en Europa, Giorgia Meloni, perfectamente consciente de que aún hoy para un primer ministro italiano atacar al Papa es un suicidio político. Y lo ha hecho justo la misma semana que Orbán perdía las elecciones en Hungría.
[–>[–>[–>Trump sigue la reconversión de su lema, «America first» por «America alone». Sin el voto de gente como Vance, las elecciones de medio mandato de noviembre son aún más difíciles para Trump porque las bases republicanas no están entendiendo la guerra de Irán y , en cambio, están sufriendo las consecuencias en forma de inflación. La clave es si Trump también empieza a estar solo en su propio país. El Papa es un caballo de Troya en su electorado.
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