Los antiguos alumnos del Orfanato Minero y del Fundoma celebran su comida anual en Oviedo
Anécdotas que jamás olvidarán, recuerdos de alguna que otra travesura y felicidad por encontrarse con amigos que en su momento fueron como hermanos. Esos fueron los platos principales de la comida anual de los antiguos alumnos del Orfanato Minero y el Fundoma, una cita que se repite desde hace ya más de dos décadas.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>En total asistieron 84 personas, entre ellas la presidenta de la asociación que organiza el encuentro, María José Martín. Ella entró como interna en el Orfanato Minero cuando tenía nueve años. Su padre murió en un accidente en el pozo Sotón (San Martín del Rey Aurelio) en enero de 1972. María José nació en febrero de ese mismo año. No lo conoció. «Somos tres hermanos y los tres estuvimos en el Orfanato Minero. La verdad es que la situación por la que tuvimos que ir es dramática, pero sólo tengo buenos recuerdos», dice.
[–> [–>[–>En la misma línea se mantiene Marisol Lorenzo, que perdió a su padre en el Pozo San José de Turón. «Entré con ocho años y estuve siete allí. Todos éramos como una gran familia, lo compartíamos todo», señala. Luis Alberto Murcia y Jesús Anes recuerdan que hasta la muerte de Franco ni siquiera podían hablar con las niñas. «Les dejábamos notas en el patio», dice Murcia.
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