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Los Bolsonaro vuelven a luchar por la Presidencia de Brasil

Los Bolsonaro vuelven a luchar por la Presidencia de Brasil
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  • Publishedjulio 25, 2026




El senador Flávio Bolsonaro, a quien su padre llama pragmáticamente «01» por ser el primogénito, presentó este sábado su candidatura a la Presidencia de Brasil con el objetivo de convertirse en activo de la derecha y salvar al clan familiar del ostracismo político.

Abogado de 45 años e hijo mayor del expresidente de extrema derecha que gobernó entre 2019 y 2022, Flávio es considerado el perfil más moderado y menos conflictivo dentro una familia caracterizada por desafiar abiertamente los cánones de la comunicación política.

Con el expresidente cumpliendo una condena de 27 años de prisión por intento de golpe de Estado, comenzaron a abundar las teorías sobre quién sería el heredero al trono, con los nombres de sus tres hijos mayores sobre la mesa: Flavio, Carlos y Eduardo.

Finalmente, Flávio fue ungido desde su celda por su propio padre como su heredero político el 25 de diciembre.

Su nominación no ha estado libre de fricciones políticas y familiares.este último marcado por cruces públicos con su madrastra, Michelle Bolsonaro, quien también alberga ambiciones políticas.

Una de sus promesas de campaña es indultar a su padre —con quien ya dijo que espera “subir por la rampa” del Palacio de Planalto para recibir la banda presidencial, si gana las elecciones— y su hermano Eduardo, autoexiliado en Estados Unidos desde principios de 2025 y condenado este año por la Corte Suprema.

Flávio, con una discreta carrera parlamentaria y un discurso diseñado para unificar el conservadurismo, se posiciona como el principal rival del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, el líder progresista más relevante de la historia de Brasil, que buscará su cuarto mandato no consecutivo y hoy lidera las encuestas.

Promoción, votos y sombras judiciales

Fruto del primer matrimonio de Bolsonaro, comenzó su carrera política en 2003 como diputado regional en Río de Janeiro, una experiencia que precedió a su salto al Senado en las elecciones de 2018, con 4,3 millones de votos, una cifra fuerte impulsada por el ascenso del bolsonarismo, el movimiento impulsado por su padre.

Desde muy temprano, su carrera se vio ensombrecida por investigaciones de lavado de dinero.denuncias por presunto esquema de empleados fantasmas y compras de inmuebles en efectivo, todos los procesos archivados.

Desde que anunció su candidatura en diciembre pasado, su apoyo en las encuestas ha ido aumentando e incluso superó a Lula.

Sin embargo, esto encontró su límite en los últimos meses después de que el medio ‘Intercept Brasil’ difundiera algunos de sus mensajes con Daniel Vorcaro, un banquero encarcelado por un fraude millonario.

Aquellas conversaciones que, como aclaró públicamente el senador, tenían como objetivo conseguir patrocinadores para la película autobiográfica de su padre, le costaron un freno en las encuestas.

como bukele

En este nuevo capítulo de su carrera, Flávio persigue al votante incondicional con un discurso centrado en la seguridad y la lucha frontal contra el crimen organizado.

Su propuesta estrella es un plan de 12 medidas, bautizado como “Brasil sin Miedo”, que van desde la construcción de cinco cárceles de máxima seguridad inspiradas en el modelo del presidente Nayib Bukele en El Salvador, el ejército en la frontera, la castración química para violadores y la reducción de la mayoría de edad penal.

Flávio también ha centrado su discurso en captar el voto femenino, uno de los principales mercados electorales de Lula.

Recientemente, el candidato anunció que implementará el plan “Brasil por las Mujeres”, que entre sus principales puntos tiene la creación de la asistente virtual ‘MarIA’, una inteligencia artificial concebida como un «amigo virtual» que guía a los usuarios en situaciones cotidianas y de emergencia, desde denunciar agresiones hasta gestionar citas médicas o vacantes escolares.

Entre sus desafíos a corto plazo, el hijo mayor de Bolsonaro también debe intentar captar los votos de todo el espectro de derecha, que va desde los conservadores tradicionales a los que no les gusta el radicalismo de Bolsonaro, hasta la extrema derecha autoritaria que todavía tiene a Jair Bolsonaro como su gran líder.

Y el más antisistema, que quiere aprovechar lo que considera una acefalia partidista.



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