los gestores de grandes museos de Europa y América, del Louvre a la National Gallery de Washington, lo visitarán como conferenciantes
El Museo de Bellas Artes de Asturias inicia un nuevo capítulo en su historia, que va ya para 45 años. Su directora, María López-Fanjul, presentó esta mañana, apenas dos meses después de su llegada al cargo, su primera programación, fiel reflejo de su personal visión de lo que debe ser un centro de arte: más un foco de generación e intercambio de pensamiento que un contenedor y expositor de obras de arte. Hay que añadirle, además, una intensa estrategia tendente a su internacionalización con el propósito de establecer redes con instituciones europeas y americanas.
[–>[–>[–>López-Fanjul anunció cambios sustanciales en la presentación de la colección, que ahora se exhibe ordenada con criterio cronológico. Su intención es reordenarla, superando esa visión temporal, para dar cabida a obras que, por cuestiones de espacio y coincidencia de fechas, no encontrarían su espacio en la actual disposición. A su juicio, conviene superar el “discurso evolutivo de la historia del arte, que no es cierto”, dado que en el arte “no hay un punto de perfección al que aspirar” y su avance se produce más bien “en forma de espiral”, con idas y venidas que no se atienen a dataciones temporales.
[–> [–>[–>La internacionalización, el “acercamiento proactivo” a todo el Principado, el fomento de la identificación de los asturianos con la institución atendiendo a los desafíos contemporáneos y el desarrollo de audiencias diversas serán las líneas estratégicas que guiarán la gestión de López-Fanjul. Todo ello se concreta, en esta primera entrega anual de actividades, en un ciclo de conferencias, “Asturias Global”, que, a partir de la semana que viene, traerá al Museo a directivos y gestores de la talla de Gabriele Finaldi, el director de la National Gallery de Londres, (13 de febrero); Paul Hofmann, director de Restauración del Bode-Museum, la Isla de los Museos de Berlín (12 de marzo); Jörg Völlnagel, el director de la Isla de los Museo de Berlín (16 de abril); Amanda Dotseth, la directora del Meadows Museum de Dallas (21 de mayo); C. D. Dickerson, conservador jefe de Escultura de la
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National Gallery of Art de Washington (17 de junio); Jennifer Moldenhauer, conservadora jefe del Museo de la Universidad de Heidelbergt (24 de septiembre); Caroline Campbell, directora de la National Gallery de Irlanda (28 de octubre), y Charlotte Chastel-Rousseau, la jefa de Conservación de Pintura Española del Museo del Louvre (19 de noviembre).
[–>[–>[–>Expositivamente, el Bellas Artes inaugurará el 4 de junio, y lo mantendrá hasta el 1 de noviembre, “Intercambios”, un proyecto capitaneado por Laura Baños, que forma parte del equipo del Museo como ayudante de Conservación, y que entablará un diálogo entre sus fondos antiguos y contemporáneos, adquisiciones de arte asturiano y depósitos, y diversas técnicas, no solo pintura, sino también fotografía, obra gráfica, artes decorativas…, y todo ello para “mostrar la diversidad y magnitud de su colección” y “las numerosas posibilidades de lectura” que ofrece. La muestra se organizará en bloques temáticos, como la sostenibilidad, las migraciones, la identidad y la privacidad frente a las redes sociales y la inteligencia artificial, la multiculturalidad y otros retos contemporáneos. La exposición se localizará en el edificio Ampliación y servirá para avanzar, como apuntó la directora del Museo, “como estamos repensando la colección permanente”, para hacer de ella “un elemento vivo”.
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Para estrechar el vínculo del Museo con la población dispersa por la geografía del Principado, la nueva dirección ha ideado, para empezar, un ciclo de cine en las plazas de los pueblos asturianos, cinco para empezar, para públicos adultos e infantiles, con presentaciones previas. Los títulos y las fechas están por concretar, aunque el ciclo, que está patrocinado por la Fundación Caja Rural, tiene, lógicamente, vocación veraniega.
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[–>Cristina Heredia, responsable de Educación y Difusión del Museo, presentó las actividades culturales y los talleres programados hasta el mes de abril, muy extensa, para gran diversidad de públicos y que mantiene “su firme y proactivo compromiso con lo social”. Entre todas ellas destacó el arranque de “La memoria del espacio”, que, con testimonios de primera mano, quiere reconstruir la historia de la sede del Museo antes de que se instalase en ella, cuando estaba ocupado por el Colegio Santo Ángel de la Guarda. Serán las antiguas alumnas, de entre 60 y más de 90 años, las que cuenten su historia, a través de sus recuerdos.
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A la presentación asistió, entre otros representantes institucionales como el concejal de Cultura de Oviedo, David Álvarez, o el presidente de la Asociación de Amigos del Museo, Alfonso Martínez, el director general de Acción Cultural del Principado, Antón García, quien hizo alusión a la insignia que María López-Fanjul recibió en Santander la semana pasada, como reconocimiento al Bellas Artes entre “lo mejor de la cultura” en 2025 y a su trayectoria. La nueva directora atribuyó la distinción a los méritos del equipo profesional que ha sostenido el Museo durante estos años y en especial durante los últimos meses, con el relevo en su dirección pendiente.
[–>[–>[–>Sobre el descenso en la cifra de visitantes recibidos por el Museo en el último año, María López-Fanjul lo atribuyó a “la normalización” tras el vertiginoso ascenso que experimentaron tras la pandemia de covid y contrapuso esos 4.000 visitantes menos de 2025 al incremento de 19.000 desde 2019. En cualquier caso, la directora del Bellas Artes no se siente esclavizada por las estadísticas. “Me niego a seguir la tiranía de los números”, declaró. “Estamos viendo lo que hace los números con el Louvre o el Prado. Esto no es una competición”, añadió, y dejó claro que su objetivo es conseguir que quien entre en el Museo se sienta “a gusto y vuelva”, sin que ni siquiera sea necesario que entren a mirar obras sino ofreciéndoselo como “un espacio en el que sentarse, cerrar los ojos y pensar”. María López-Fanjul entiende y así quiere que sea en el Bellas Artes de Asturias que existen “infinitas formas de visitar un museo”. Hacer subir las visitas, hizo ver, es más fácil, basta con programar un par de exposiciones “blockbuster” anuales, que abrir el Museo a la ciudadanía para que lo sienta como un espacio propio, como corresponde a una institución pública.
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