“Los incendios de ahora son imposibles de frenar”
Con una moto y sin casco, así comenzó Hilario López a recorrer los montes de Tineo cuando llegó hace cuarenta años, desde Ávila, para ejercer de guarda forestal. Cuatro décadas en las que ha visto cambiar el paisaje, pero también la forma de trabajar. Una larga trayectoria, que incluye los últimos quince años como guarda mayor, y que fue reconocida este miércoles con un acto homenaje con motivo de su jubilación en el marco de la celebración de la novena edición de las Jornadas de orgullo rural, que organiza el departamento de Agraria del instituto Concejo de Tineo.
[–>[–>[–>Recuerda los inicios, sin vehículo propio ni ordenadores ni teléfonos móviles. Entonces el conocimiento del territorio se adquiría caminándolo. «Lo bueno que tenía aquella época es que estabas todos los días pisando el monte, lo que te permitía conocer a los vecinos y enterarte de todo lo que pasaba, siempre fue la parte que más me gustó de mi trabajo», destaca.
[–> [–>[–>«Lo esencial es pisar monte»
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El incremento de la parte burocrática y la digitalización del trabajo es a lo que más le ha costado acostumbrarse y, de hecho, insiste en que lo esencial para un guarda es «pisar monte y hacer vida social con la gente y preguntar».
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Hilario López realizando labores de vigilancia. / R. D. Á.
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Más allá de vigilar y hacer cumplir la normativa, López cuenta que también dedicó mucho tiempo a explicar a los vecinos lo que podían hacer para mejorar la gestión de los montes y ayudarles con los trámites, consiguiendo generar un clima de buen entendimiento entre ambas partes. De hecho, lo que se lleva de todos estos años de trabajo es a la gente que ha conocido.
[–>[–>[–>Recuerda que cuando llegó faltaba mucha gestión en el monte y había mucho recelo por parte de los vecinos. Pero a base de hablar mucho con ellos les hizo ver los beneficios de apostar por repoblaciones forestales, que se completaban con la creación de zonas de pastos a partir de desbroces y quemas controladas. «Además, se dotan de accesos y puntos de agua para que beba el ganado», detalla López, que asegura que con ese planteamiento «no había ningún problema con la gente».
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Evolución de los incendios forestales
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Uno de los grandes cambios de los que ha sido testigo es de la evolución de los incendios forestales y de cómo ha variado la forma de hacerles frente. «Al principio la dirección de extinción la llevábamos la guardería forestal y los medios eran escasos, había una motobomba pequeña para todo el concejo y a la extinción teníamos que llevar a los vecinos», explica. Con el tiempo, el dispositivo se profesionalizó y se reforzó con bomberos, la llegada de la Brif y empresas especializadas.
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Momento de reconocimiento a Hilario López en el Departamento Agrario del Instituto Concejo de Tineo. / D. Álvarez
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A pesar de la mejora de los efectivos, advierte de la transformación que está teniendo el comportamiento del fuego: «Aquí hubo fuego siempre y también grandes, pero eran controlables, no como los que estamos viendo ahora que son imposibles de frenar y hay que quedarse en los pueblos para protegerlos».
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Especialmente doloroso le resultó ver el devastador incendio que comenzó en la zona de Navelgas y llegó a la costa, al concejo de Valdés. «Afectó a plantaciones que estaban empezando a crecer, fue un desastre ver como todo el trabajo se calcinaba en cuestión de minutos», rememora.
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Alumnos y equipo docente del Departamento de Agricultura con el homenajeado Hilario López. / D. Álvarez
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Entre sus funciones siempre tuvo muy presente la colaboración con otras entidades, y entre ellas destaca la relación establecida con el departamento de Agraria del instituto, antes conocido como Escuela de Selvicultura, ofreciendo al alumnado la posibilidad de asistir a quemas controladas o trabajos forestales que les permitiesen ver aplicados los conocimientos teóricos. Una implicación con la formación que le fue reconocida durante el acto de homenaje.
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