Mariano Sánchez Soler explica qué era la red Gladio y su relación con los sucesos de Montejurra
Entre los que asistieron a la Romería de Montejurra Allí estaban mercenarios extranjeros de extrema derecha con el objetivo de sembrar el caos. Mariano Sánchez Soler indica que «lo que el Montejurra descubre es precisamente eso, esa parte del parcelas negras de una combinación de personajes públicos, políticos del Régimen, funcionarios de seguridad y ultraderechistas, nazis, neonazis, fascistas, neofascistas, todo ese conglomerado, que luego fueron vinculados a Gladio.
La red Gladio fue una operación de la OTAN que nació durante la Guerra fría para detener el comunismo. Para lograrlo, se apoyó en terroristas de extrema derecha. El periodista señala que se trataba de una red, creada por el servicios secretos italianosquien organizó una red «para crear lo que se llamó la estrategia de tensión».
Buscaban crear tensión para que el Estado reaccionara y produjera una fuerte represión y los sectores reaccionarios se movilizarán. «Lo que estamos hablando de Montejurra, este también era Gladio», afirma Sánchez Soler.
Las conspiraciones negras organizaron el Red Gladio en Sudamérica y, de ahí, salió otro pistolero que se cruzó en la marcha de Sixto: Rodolfo Eduardo Almirón, miembro de la Alianza Anticomunista Argentina, la Triple A. Lo hicieron Numerosos ataques en Argentina.en tiempos de Isabel Martínez de Perón.
A partir de entonces, a los servicios secretos españoles les iba a gustar meter a los extranjeros en sus cloacas. El historiador y periodista. Manuel Martorell indica que «el Servicio Central de Documentación comenzó en ese momento a reclutar terroristas ultras extranjeros para hacer el trabajo sucio, la guerra sucia contra el terrorismo en España y, al parecer, la primera misión que les dan es la de ir a Montejurra.
El autor de ‘La sangrienta transición’ señala que muchos de estos mercenarios extranjeros «Luego tuvieron un papel siniestro en la Transición». Por ejemplo, Jean Pierre Cherid acabó asesinando al servicio del Batallón Vasco Español, que se convertiría en el GAL. Almirón, por su parte, fue el escolta de Manuel Fraga.
Ni siquiera José Luis Marín García-Verde, autor del asesinato de Aniano Jiménez Santospago por su crimen. Miguel García Pellejero, hermano de Ricardo, asesinado en Montejurra, afirma que solo estuvo encerrado una semana. «A todos los que capturaban les hacían un paripé: atraparlos y luego liberarlos: ¡ah, amnistía!», denuncia.
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