Marina Rivers compara su campaña del chándal sanchista con el Mundial o la Navidad
El empeño del Gobierno de Pedro Sánchez por camuflar su propaganda institucional tras el sentimentalismo y el lenguaje de las redes sociales ha acabado estallando contra uno de sus principales aliados digitales. el influencer Marina Ríos se ha visto obligada a emitir un comunicado tras el aluvión de críticas y reproches recibidos por prestar su imagen a ‘Dmocracia’, la marca de ropa financiada con fondos públicos dentro de la campaña ’50 años de España en libertad’ implementado por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.
Lejos de cantar un mea culpa por participar en una estrategia de agitación que la oposición llama «desperdicio ideológico», Rivers ha optado por el ataque y la relativización del dinero de los contribuyentes. En un video difundido en sus perfiles, la joven no dudó en Equiparar el polémico proyecto textil del Ejecutivo con grandes partidas presupuestarias del Estado.
«RTVE ha pagado 55 millones de euros por los derechos de emisión del mundo. Hay gente a la que no le gusta el fútbol. El la visita del papa Ha costado entre 25 y 26 millones de euros. Hay personas que son ateas. Ilumina la ciudad de Madrid En Navidad cuesta aproximadamente 7 millones. Hay gente a la que no le gusta la Navidad. Al igual que los presupuestos que se asignan a la toreoque están destinados a colectivoque sirven para infinidad de cosas», la influencer intentó desarmar las críticas de los contribuyentes bajo la premisa de que las inversiones estatales siempre se dividen según los criterios del Gobierno de turno y no siempre satisfacen los gustos de todos los ciudadanos.
«No me hagan demagogia que esto podría haber sido para niños con cáncer», dijo, defendiéndose de las críticas.
El negocio de la «democracia» en las redes sociales
«El gasto en publicidad institucional este año es 270 millones de euros. Entonces las partidas presupuestarias se dividen en lo que quiere el Gobierno», explicó.
La campaña, que busca movilizar voto emotivo de los jóvenes vincular la vestimenta con el posicionamiento político (con lemas tan absurdos como «cuando te vistes, te posicionas»), es parte de un paquete de transferencias de crédito que raya en 15 millones de euros público. Pese a la magnitud de la cifra, Rivers ha intentado desmarcarse de la gestión directa, asegurando que ésta «no es su ventana» y defendiendo el carácter comercial de la cesión. «Una empresa privada, esa empresa está contratada por el gobierno», aclaró, «pero yo no tengo ningún tipo de contrato con el gobierno de España».
Según el relato de la influencer, la acción promocional publicitaria en la que ha participado junto a otros perfiles similares como Sara Fructuoso Tuvo un coste de rodaje e intermediación de aproximadamente 200.000€de los cuales afirma recibir sólo el 10% después del desglose de los honorarios de agencia e impuestos, es decir, 20.000€. «Me han pagado por mi trabajo. Para mí fue una campaña blanca, porque ¿quién estaría en contra de celebrar la democracia?», argumentó, obviando el evidente uso partidista que hace Moncloa de este tipo de aniversarios.
Asimismo, aseguró que el chándal «es simplemente para darle la vuelta, es una acción, una cápsula de conexión con la juventud, no se va a vender», e insistió, «el Gobierno no ha sacado una marca de ropa».
Anuncio de donación ante el descontento generalizado
Acostumbrada a exhibir una supuesta superioridad moral en los espacios televisivos, donde ha llegado a tildar de «ignorantes» a quienes cuestionan el infierno fiscal español, Rivers quiso zanjar la polémica alardeando de su capacidad económica: «A mí No me vengas con el cuento de ‘con mis impuestos’, que pago más impuestos que tú y estoy orgulloso de pagarles».
Sin embargo, ante la presión de la opinión pública y el evidente daño a su marca comercial, la creadora de contenido ha anunciado quey el dinero recibido será donado en su totalidad para esta campaña a una organización benéfica dedicada a la investigación del cáncer o la ELA.
Pese a todo el revuelo, Rivers ha dejado claro que nunca llueve a gusto de todos y que «se puede criticar un presupuesto público, se puede criticarLa ‘influ’ ha vuelto a poner de manifiesto cómo el sanchismo colma a los hablantes del progresismo más frívolo con el dinero de todos los españoles.
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