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Marsella, el último refugio

Marsella, el último refugio
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  • Publishedjunio 27, 2026



Libros como este de Uwe Wittstock («Marsella 1940. Los artistas que huyeron del nazismo». Galaxia Gutenberg) son muy necesarios para hacer justicia a personas que lo dieron todo sacrificando su bienestar y arriesgando su vida para salvar la de miles de inocentes perseguidos por los totalitarismos. Varian Mackey Fry fue una de esas personas. Era un periodista norteamericano, corresponsal en Berlín del Living Age durante el ascenso de Hitler al poder, desde cuyas páginas defendía los derechos humanos y denunciaba el auge del nazismo. A su regreso de Alemania, donde fue testigo de la violencia contra los judíos, escribió en el New York Times varios artículos advirtiendo del baño de sangre que amenazaba a los millones de judíos perseguidos. Su conocimiento de estos hechos y de la situación de políticos e intelectuales contrarios al nazismo, decidió a Fry a volver a Europa durante la guerra para organizar en Marsella una sucursal del Emergency Rescue Commitee (ERC), dedicado a salvar de la persecución nazi a políticos, escritores, artistas e intelectuales perseguidos por sus ideas o por sus orígenes, una organización que contaba con el apoyo y la colaboración de Eleanor Roossevelt. Marsella era el único puerto francés no controlado por los alemanes y allí se refugiaron ciudadanos de los países ocupados por los nazis, soldados ingleses derrotados en Dunquerque que esperaban una salida hacia su país, tropas coloniales de Argelia y de Indochina, fugados de los campos de internamiento, socialistas, comunistas, judíos, españoles huidos del franquismo, italianos enfrentados al fascismo de Mussolini, rusos antiestalinistas… en una mezcolanza caótica que vivía en condiciones miserables. Fry se instaló en aquella ciudad de la Francia no ocupada cuya población pasó en pocos días de tener 900 mil habitantes a acoger a 600 mil más, sin que este refugio les sirviera de mucho a partir del momento en el que el régimen colaboracionista de Vichy aceptó un armisticio con Hitler a cambio de perseguir y detener en la Francia no ocupada a los judíos e izquierdistas refugiados en este territorio. Fry tenía un billete de vuelta fechado tres semanas después de su llegada, pero la situación dramática de los solicitantes de refugio y ayuda hizo que se quedara dos años largos en Marsella, entre 1940 y 1942. Los franceses quisieron expulsarlo, conscientes de la importancia de su labor en la ayuda a los refugiados, y presionaron al gobierno norteamericano y al ERC para que lo obligase a volver a los Estados Unidos. Ante esta situación Fry fundó en Marsella el Centre Americain de Secours (CAS) para evitar que el gobierno lo relacionase con el Commitee.



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