menos de 200 habitantes y un mundo de recuerdos
si sintieras algo Fernando Ónega estaba orgulloso de dos cosas: de ser periodista y gallego. Y los dos mundos, el del periodismo y el de Galicia, viven hoy «un inmenso vacío», según declaró al diario Lugo. Progreso su colega y vecino Jenaro Castro, quien tuvo la oportunidad de entrevistarlo meses atrás para su programa de televisión. Es en este mismo entorno donde el cronista de la Transición y maestro de docentes comienza a firmar sus primeras piezas en la profesión y a quien le debía tanto, porque había llegado a admitir, con su humildad característica, que si era periodista era gracias “a que publicaba mis asuntos cuando nadie me conocía”.
Ónega se dedicó en cuerpo y alma a su profesión, pasión que compartía con sus dos hijas, Cristina y Sonsoles, pero su corazón siempre estuvo en Mosteiro, el pequeño pueblo de Lugo donde nació. Por eso su capilla ardiente no podía encontrarse en otro lugar que en la Casa de Galicia, cuyas gaitas de despedida fueron un homenaje y un símbolo más de ese vínculo eterno con su tierra. Por eso también la propia Sonsoles llamó al alcalde del municipio al que pertenece el pueblo para comunicarle la triste noticia, “porque sabía “Cuánto quería su padre a Pol y a sus vecinos”.
La historia de Fernando Ónega es la de un gallego que nunca negó sus raíces, al contrario, siempre supo compagina tus orígenes rurales con una carrera profesional esto lo llevó a los centros de poder político y mediático del país. Un periodista que, tras una estancia en el seminario de Lugo, pronto partió hacia Madrid, y tras décadas en la capital, Siempre regresaba a su ciudad. y habló de él con cariño y respeto.
Mosteiro es uno de ellos. pueblos del interior de Lugo donde la vida transcurre a un ritmo tranquilo. Está en la comarca de Meira, a media hora de la capital provincial, rodeada de paisaje tipico gallego montañas, praderas, bosques y ríos de Terras do Miño, la mayor reserva de la biosfera de Galicia. En este escenario, en el que hoy allí sólo viven 215 vecinos, Ónega aprendió el valor del trabajo, el amor a las palabras y el sentido común que luego marcarían su trayectoria profesional. Esta “patria emocional” siempre estuvo presente en su discurso vital. «Un gallego nunca llega del todo a Madrid, porque siempre tiene un pie en la maleta para volver», dijo en referencia a conexión con su patria.
Hijo de agricultores, La vocación de Ónega se despertó desde muy joven escuchando la radio que tenía su padre, emisoras clandestinas con programas que relataban la vida política española. Trabajará en prensa y televisión, pero la radio será su medio favorito y su principal herramienta informativa. Tenía sólo 14 años y su primera entrevista la había hecho un año antes para el diario la noche, el único periódico vespertino publicado en Galicia en aquel momento.
En varias ocasiones habló de su infancia en Mosteiro como un tiempo de descubrimiento, lectura y observación del mundo desde el punto de vista de un niño que “sólo tuvo la posibilidad de refugiarse en los libros para escapar del trabajo en el campo”. Y lo aprovechó.
En la ciudad, sus vecinos siempre lo consideraron embajador de Polonia y Galicia. Para todos los que allí lo conocieron, su figura representaba el triunfo de los valores rurales en los grandes escenarios nacionales, un ejemplo de cómo alguien puede crecer profesionalmente sin olvidar nunca sus orígenes. Es por eso que el pueblo lo reconoció como hijo favorito
A este reconocimiento sumó muchos otros antes o después. Uno de los últimos, en marzo de 2025, como académico honorario de la Real Academia Europea de Médicos. En sus palabras de agradecimiento, una vez más, a su pueblo y a sus amigos: “La tierra no tiene sentido sin Mosteiro”. Y agradeció a todos los que tomaron el tren para estar con él. “Es un acto de cariño personal y un homenaje a mi nostalgia, que es mucha”, dijo rodeado de grandes profesionales de la comunicación.
En este rincón de Lugo, alejado de cualquier ruta turística, donde nació su padre, veraneaban Sonsoles Ónega y su hermana, época en la que ambos guarda buenos recuerdos y una situación de la que nunca se separaron, porque no había tiempo ni obligaciones, «Recuerdo haber sido salvaje», dijo alguna vez el presentador. Un vínculo con Galicia que le inspiró a escribir su novela Las hijas del sirviente, con el que obtendría el Premio Planeta, y que tiene su adaptación televisiva.
Mosteiro, oficialmente San Salvador de Mosteiro, es el núcleo principal del municipio de Pol, cuya riqueza reside en el propio entorno rural. Aquí el día a día se transcurre recorriendo sus caminos y senderos, recorriendo carriles bici, respirando el aire libre o haciendo un picnic en el Área recreativa junto al río Azúmara, afluente del Miño. En las cercanías se encuentran algunas iglesias y ermitas rurales, como la de Santa María de Valonga o Santa María de Cirio, pero el templo parroquial es el de San Bartolomeu de Lea, una construcción barroca con un interesante retablo.
Sin embargo, no es el monumento más importante de la región, sino más bien el Abadía de Meira, que data del siglo XII y es uno de los los grupos monásticos más destacables del románico gallego. Pequeñas joyas que formaron parte de la vida y memoria de una de las voces más influyentes del periodismo en España.
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