‘Mucho ojo con las piezas fabricadas con impresora 3D para el coche, porque te lo pueden destrozar’
La impresión 3D ha revolucionado muchos sectores, desde la medicina hasta la moda, y el mundo del automóvil no es diferente. Hoy en día, es relativamente fácil comprar o producir piezas de automóvil con una impresora 3D, ya sean accesorios, molduras, piezas de repuesto difíciles de encontrar o incluso ajustes personalizados. Estas soluciones “caseras” han ganado popularidad, en parte debido a la promesa de ahorro y rapidez, pero también porque esa fascinación que sienten muchos conductores por hacer las cosas ellos mismos.
Sin embargo, no todo lo que se ve bien en la pantalla de una computadora o en un diseño digital funciona tan bien cuando se instala en un automóvil que se conduce a diario. David, mecánico con más de tres décadas de experiencia, advierte de que este entusiasmo por las piezas fabricadas con una impresora 3D podría acabar costando mucho más que el dinero ahorrado. Su mensaje no es alarmista: Es una advertencia basada en la realidad del taller, donde cada semana ocurren fallas relacionadas con piezas moldeadas que simplemente no deberían haberse instalado.
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Cuando la impresora 3D no es sinónimo de calidad
fuente: propia
La impresión 3D permite producir piezas complejas sin necesidad de moldes ni grandes inversiones, como ofrecen muchas webs y servicios Producimos componentes personalizados para automóviles, desde soportes o clips hasta piezas de carrocería.
Pero aquí está el primer problema: no todas las piezas imprimibles son adecuadas para un uso funcional en un vehículo. El material, la precisión de la impresión o el diseño en sí pueden hacer que un componente aparentemente robusto falle bajo carga o temperatura. «A primera vista parece perfecto, pero cuando se somete a una tensión real… ¡meh! se rompe.» resume David. El resultado es una falla que puede provocar una falla mecánica más grave, incluso un accidente si el componente es parte de un sistema crítico.
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