No puedo hacer nada, tan solo pagar
«Estoy como atado». Así habla Myriam de su situación actual. Cómo se siente después de que, en su día, decidiera iniciar el proceso de congelación de óvulos con su exmujer y que, ahora, no tiene control sobre su propio material. Porque tiene un óvulo congelado. Porque también tiene un preembrión. En primer lugar, en tu nombre; el segundo, a nombre de ambos.
Ahora bien, debido a la ley vigente desde 2006, no puedes hacer absolutamente nada con ellos: «Sólo puedo pagar.»
«Si quiero usarlo, No puedo. No puedo donarlo a la ciencia. No puedo donarlo a otra mujer porque tenía más de 35 años. Y tampoco puedo destruirlo.»ha indicado.
La capacidad de decidir, como dices, no es tuya. Todo, por un presupuesto en el que aparecía. la palabra «opcional» cuando, en realidad, no fue así.
«No llenaré esta sección por ti»cuenta lo que pasó. «Si no se cuida a los que se quedan, no podemos hacer la transferencia de embriones», explica sobre la respuesta.
Para Myriam, lo que pasó a la hora de congelar sus óvulos está más que claro: «Esto es una mala práctica, Pero no puedes hacer nada más».
En España, con la ley de 2006 en la mano, las mujeres no pueden destruir sus óvulos congelados hasta los 50 años. Un hombre, poniendo el foco en la cuestión de género, puede destruir su esperma congelado solo con un escrito firmado.
*Seguir laSexta en Google. Todas las novedades y el mejor contenido aquí.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí