No se descarta nada, pero es una posibilidad innegable que el estado de la vía pueda ser la causa
Casi tres días después del fatal choque entre dos trenes en Adamuz (Córdoba), el ministro Óscar Puente ha comparecido este miércoles en la sede de Transportes y Movilidad Sostenible durante más de dos horas y, aunque ha dado numerosos detalles sobre las condiciones en las que ha quedado la infraestructura y también el tren de Iryo descarrilado, ha optado por no mojarse expresamente sobre las causas del siniestro. «No sé en qué se está centrando la investigación del accidente, no se descarta absolutamente nada», ha llegado a afirmar, dejando las conclusiones sobre lo que ocurrió solo en manos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y la Guardia Civil.
[–>[–>[–>Como las preguntas han sido reiterativas para aclarar el origen del choque, en un momento dado el ministro ha encajado que es «una posibilidad innegable» que el estado de la vía «pueda ser la causa». De hecho, a medida que pasan las horas y el responsable gubernamental se prodiga en los medios de comunicación, cada vez da más detalles sobre el estado en el que quedó tanto el material móvil como la infraestructura. Puente estaba acompañado del director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, y el director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez, con quienes ha detallado cronológicamente lo ocurrido, además de referirse técnicamente a las circunstancias del choque. El único aspecto que el responsable de Transportes y Movilidad Sostenible sí ha desechado es el factor humano y ha reiterado que la velocidad de ambos trenes era muy por debajo de los 250 km/h que permitía ese tramo, además de producirse en una línea recta.
[–> [–>[–>Muescas que son «desconcertantes»
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Después de que unas horas antes el propio ministro haya concretado que las marcas en los bogies del tren de Iryo tengan un centímetro de grosor y que hayan descubierto que la vía estuviera rota en varios puntos, Puente ha esquivado posicionarse sobre si es causa o consecuencia: «Ahí está la madre del cordero, si las marcas son por la infraestructura o no, pero ni estoy cualificado ni tengo la respuesta. Eso les corresponde a la CIAF y a los peritos porque muchos van a dar su diagnóstico, pero yo no estoy en condiciones de dar una respuesta, porque hay muescas en ambos lados de los bogies de los trenes, tanto en el lado derecho como en el izquierdo y eso es desconcertante», ha confesado.
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El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente (c), junto al director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera (d), y el director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez (i). / Gustavo Valiente – Europa Press
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Resulta que los investigadores, que a su vez han trasladado la información a Transportes, han podido analizar ya los trenes de Renfe que pasaron inmediatamente antes que el Iryo que descarriló. Pero no otros trenes que pertenecen a la compañía privada italiana, ya que de momento no han tenido acceso. Estos exámenes han permitido detectar esos «pequeños mordiscos», que podrían proceder de problemas en la soldadura de los raíles, ha encajado.
[–>[–>[–>Evidencias tratadas con mimo
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García de la Bandera ha insistido en la colaboración que han mantenido en todo momento con la investigación, ya fuera la Guardia Civil o la CIAF, y que han tenido «mucho mimo con las evidencias que puedan ayudar a saber qué ha pasado». Con esta afirmación, el responsable de Adif deslizaba sutilmente que el hecho de que se hayan encontrado parte del bogie del coche 8 junto a un arroyo no era sinónimo de descuido. De hecho, el ministro ya había advertido horas antes que esa pieza estaba vigilada desde el primer momento por los agentes de la autoridad y que su extraordinario peso hacía que no se temiera porque nadie la manipulara.
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«No se lo va a llevar nadie, pesa 10 toneladas. Ni siquiera queriendo nos lo vamos a poder llevar», ha respondido el ministro Puente, que ha relatado que la secuencia de los hechos sobre la que trabajan es que, por razones que aún desconocen, el coche 6 descarriló (aunque quedó de pie) e impactó contra el Alvia que iba en sentido contrario. Ese vagón y los dos siguientes, el 7 y 8, fueron los más afectados. De hecho, ese último coche es el que pierde el bogie y cae a unos 250 metros, por un terraplén.
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