No veía claro que mi hijo de pequeño llegara a ser profesional porque es difícil
Un momento para la historia. La selección española vuelve a participar en una final de un Mundial de Fútbol. Dieciséis años después de este inolvidable acontecimiento, en 2010, la selección nacional logró clasificarse una vez más para el partido decisivo del torneo.
Cualquiera que sea el resultado contra Argentina, la victoria contra Francia fue una demostración del trabajo colectivo de un equipo en el que es difícil señalar un solo protagonista.
Cada futbolista ha contribuido con su esfuerzo a mantener vivo el sueño de un grupo que inevitablemente recuerda a la generación que ganó el Mundial de 2010. Ahora el objetivo es lograr la hazaña este domingo. Para lograr esto, jugadores como Mikel Oyarzabal Deben seguir marcando la diferencia en los momentos decisivos.
El delantero donostiarra fue el encargado de abrir el marcador desde el punto de penalti. Una falta sobre Lamine Yamal puso toda la presión sobre los hombros del delantero de la Real Sociedad, consciente de que llevaba las esperanzas de todo un país.
Pero Oyarzabal no lo dudó. Tardó unos segundos en concentrarse y disparó un potente disparo que acabó en el fondo de la portería. El portero francés incluso adivinó la trayectoria, pero no pudo impedir el gol.
Si Mikel nunca dudó sobre esta pena máxima, quien sí había manifestado ciertas reservas en el pasado fue su padre, Ernesto Oyarzabal, cuando su hijo decidió apostar por el fútbol.
Siempre tuvo confianza en su talento, aunque era plenamente consciente de la dificultad de llegar a la élite de este deporte. «Le gustaba mucho jugar en la calle. Vivíamos cerca de la plaza y él bajaba mucho a jugar», recordó en una entrevista periodística. Marca.
Con el paso de los años, este niño que pasaba horas con una pelota acabó haciendo realidad su sueño. Pese a ello, su padre admite que nunca tuvo claro que podría convertirse en profesional.
«Ver que va a ser profesional es algo que no lo he visto claro, porque es muy difícil. Ves que va bien, te cuentan cosas, pero sabes lo que es el fútbol. Por eso es todo un sueño», confesó al citado medio.
Desde pequeño, Oyarzabal expresó claramente su pasión por el fútbol, aunque su formación se extendió mucho más allá del terreno de juego.
La familia siempre ha ocupado un lugar prioritario en su vida y esa estabilidad la ha compaginado con su crecimiento deportivo, convirtiéndose en uno de los delanteros más destacados del panorama actual. “De pequeño siempre estaba con la pelota, a todas horas”, recuerda su padre.
Al ver el interés y energía que mostraba desde muy pequeño, sus padres decidieron complementar su formación con otras disciplinas deportivas. «Era un niño muy inquieto y lo inscribimos en judo. Practiqué este deporte con un muy buen profesor», explicó Ernesto Oyarzabal, convencido de los valores que aporta esta disciplina.
Sin embargo, el judo no fue el único deporte que practicó antes de dedicarse definitivamente al fútbol.
También practicó natación, experiencia que contribuyó a su desarrollo. «Supo domarnos. Me parece que es un deporte que aporta muchas cosas: educación, respeto, valores… También practicó la natación. Y luego el fútbol», concluyó su padre, recordando los primeros años del que hoy lidera el ataque de la selección española.
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