Norteamérica en su excelencia sinfónica
Aprovechando la conmemoración del 250.º aniversario de la Declaración de la Independencia de EE.UU., la Banda de Música de Oviedo incluyó en su programa del pasado domingo un repertorio fundamentado en el sinfonismo norteamericano más cinematográfico. En este concierto vespertino de acceso gratuito, no solo se llenó una vez más la sala principal del auditorio «Príncipe Felipe», sino que se ha logrado repetir el éxito tanto en su interpretación musical como en la dirección de la agrupación, algo vivido también en el anterior concierto, con un monográfico sobre la música de Tchaikovsky.
[–>[–>[–>Comenzando por la parte interpretativa, la formación nos tiene acostumbrados a ejecuciones muy bien gestionadas: con este programa plagado de fanfarrias exuberantes, que alternaban con pasajes mas delicados llevados por los vientos madera, se lograba una sonoridad digna del equilibrio de una orquesta sinfónica, formación para la que estaban compuestas las obras originariamente. Excelente la calidad de los solos en los distintos instrumentos que tuvieron ese protagonismo. Destacar la calidad interpretativa no es una apreciación ligera cuando entre los atriles de la agrupación contaban con estudiantes del Conservatorio Superior que, dentro de sus prácticas formativas, eran uno más en el desempeño musical, logrando resultados extraordinarios.
[–> [–>[–>Mención especial merece también su director David Colado, quien supo llevar las riendas de forma magistral en unas partituras plagadas de cambios de ritmo y compás, características habituales en este repertorio, nacido del nacionalismo musical de Aaron Copland entre otros, y que define el sonido del far west americano. Bravo por su gestión pulcra y precisa.
[–>[–>[–>
Magistrales las imponentes interpretaciones tanto de la obertura de «The Cowboys» de John Williams, como del tema de «Silverado» de Bruce Broughton, compositor junto al que pude compartir varias ponencias hace años, donde hablaba precisamente de esta obra y los entresijos de su composición, nada fácil dado el presupuesto y el tiempo con el que contaba. El resultado final, en ambos casos, ha creado un formato a seguir que ha marcado tendencia y leit motivs estilísticos inequívocos cuando queremos representar a la nación norteamericana.
[–>[–>[–>Juntar todos estos ingredientes en un concierto dominical para la ciudad no es solo un acierto organizativo, sino que pone de manifiesto la calidad de esta agrupación musical, llevada a su máximo exponente por su excelencia tanto interpretativa como de dirección.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí