ORGULLO MUNDIAL 2026 | La reivindicación LGTBI del Mundial que saca de quicio al régimen iraní
«Hoy me siento qatarí, hoy me siento árabe, hoy me siento africano, hoy me siento gay, hoy me siento discapacitado, hoy me siento un trabajador inmigrante». Cuando Gianni Infantino, presidente de la FIFA, pronunció esas palabras el día previo a la inauguración de Qatar 2022, se interpretó como un intento por su parte de defender su compromiso y el de su institución con la diversidad y de los Derechos Humanos. Pero no se trataba de eso. Claro que no se trataba de eso.
[–>[–>[–>En realidad, Infantino estaba verbalizando lo que sus actos ya dicen de él: que es un camaleón corporativo que se mimetiza sin disimulo con los deseos y voluntades de quien paga la cuenta en cada momento. Por eso, en Qatar 2022 se vetó cualquier referencia a la defensa de los derechos LGTBI, incluida la recordada iniciativa de los brazaletes arcoíris. Por eso, en EEUU, Canadá y México 2026 habrá incluso un partido con el sobrenombre no oficial de Partido del Orgullo.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Egipto-Irán, por casualidad
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El destino ha querido que ese encuentro lo disputen en la madrugada del viernes al sábado (5.00 horas, Dazn) las selecciones de Irán y Egipto. Ha sido una cuestión meramente azarosa, puesto que la ciudad de Seattle ya manifestó su deseo de celebrar esa reivindicación en este partido antes de que el sorteo del mes de diciembre determinara qué dos selecciones lo iban a disputar.
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El estadio de Seattle albergará el Pride Match de la Copa Mundial. / STU FORSTER / Getty Images via AFP
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Seattle es una de las ciudades con la comunidad LGTBI más numerosa y activa de EEUU. Su celebración del Orgullo, este domingo, es una de las más multitudinarias del país y, por extensión, del mundo. De ahí la iniciativa para aprovechar la incomparable plataforma mediática que ofrece un Mundial de fútbol para reivindicar el derecho a amar a quien cada uno quiera y el compromiso de la ciudad estadounidense con esa causa.
[–>[–>[–>El recuerdo de Qatar 2022
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El problema ha llegado con la identidad de los participantes en este partido, en particular con uno de ellos, Irán. La selección asiática ya presionó hace cuatro años para que el capitán de Inglaterra, su primera rival en Qatar 2022, no luciera el brazalete arcoíris. Cuando los ingleses, derrotados en esa pretensión, se arrodillaron para mostrar su rechazo a la decisión, recibieron un enorme abucheo de los aficionados iraníes presentes en el estadio.
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Ahora no tiene pinta de que Irán se vaya a salir con la suya. Quien debe decidir es el mismo, es Infantino, es la FIFA, pero la diferencia es que el que pagaba (Qatar) entonces estaba de acuerdo con su protesta y ahora quien lo hace (EEUU) no lo está. Y tiene muy claro el dirigente suizo que quien paga, manda.
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Gianni Infantino, presidente de la FIFA. / CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH / EFE
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Portavoces de la federación iraní han explicado a ‘The Athletic’ que tanto ellos como Egipto han exigido a la FIFA que impida cualquier acto o símbolo en favor de los derechos LGTBI en el interior del precioso Lumen Field en el que se disputa el partido, en el que ambas selecciones tratarán de ganarse un puesto en la siguiente fase del Mundial.
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Su «cultura»
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Argumentan que reivindicar que dos personas del mismo sexo puedan amarse supone una falta de respeto a su cultura. Egipto no tiene una ley que prohíba explícitamente las relaciones homosexuales, pero una investigación de la BBC determinó que persigue a personas LGTBI bajo acusación de «libertinaje». En Irán, directamente, puedes ser sentenciado a la pena de muerte. Ellos lo consideran «su cultura».
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Hinchas de Irán en el partido contra Bélgica. / ETIENNE LAURENT / AFP
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La respuesta de FIFA, salvo viraje en las próximas horas, es que no hará nada para atender su demanda. Defiende el organismo, con razón, que no existe un Partido del Orgullo oficial y que los aficionados son libres de introducir en el recinto las banderas que consideren oportunas. Las de Irán, las de Egipto o las del Orgullo. En este partido y en todos los demás del Mundial.
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La ciudad de Seattle, según recoge la prensa local, ha organizado «fiestas para ver los partidos con temática del Orgullo, instalaciones artísticas en los alrededores del estadio y en lugares emblemáticos de la ciudad, merchandising de edición limitada y mucho más». Si Irán no quiere ser partícipe de todo eso, ya sabe lo que tiene que hacer.
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