ORIENTE MEDIO | La diplomacia del bazuca: la intolerancia de Israel a las críticas le aleja también de sus principales aliados en Europa
Esta semana un ministro israelí respondió a una crítica muy comedida del presidente alemán invocando el Holocausto: “No nos obligarán a volver a los guetos y menos todavía en nuestra propia tierra”. Casi paralelamente, refiriéndose a Francia y sus intentos de mediar en Líbano, un embajador del Estado judío declaró: “No se les necesita, no son una influencia positiva”. Luego le llegó el turno a Italia por condenar los ataques israelíes en Líbano: Israel contraatacó convocando al embajador italiano en Tel Aviv para pedirle explicaciones. Esos tres países son los aliados de mayor envergadura que le quedan a Israel en Europa, después de que perdiera hace unos días a Viktor Orbán en Hungría, su cortafuegos más fiel en la Unión Europea. Una consideración que no ha servido para atenuar la agresividad con la que Israel despacha cualquier mínima crítica de sus aliados.
[–>[–>[–>Desde Israel algunas voces cualificadas advierten de que Tel Aviv está perdiendo a Europa, donde el Gobierno de Binyamín Netanyahu apoya sin disimulo a la extrema derecha populista y euroescéptica. El propio Netanyahu tiende a decir que Europa es “irrelevante” y está acuciada por una “profunda debilidad moral”, una retórica muy similar a la que emplea la Administración Trump, aunque en su caso se deriva también de las recurrentes objeciones europeas a las sistemáticas violaciones israelíes del derecho internacional. “Para el Gobierno israelí, Europa es una entidad enferma, antisemita y guiada por falsos valores liberales”, afirma el politólogo israelí Menahem Klein, quien fuera asesor de Ehud Barak en las negociaciones con los palestinos hace un cuarto de siglo. “Desde su perspectiva, Europa Occidental está perdida. No esperan nada de estos países”.
[–> [–>[–>España, Irlanda, Noruega y Eslovenia fueron los primeros en alejarse del Israel de Netanyahu y su militarismo desbocado. La ‘ruptura’ oficiosa llegó con el reconocimiento del Estado palestino, la condena al “genocidio” en Gaza o la defensa de medidas punitivas en la UE. El fuego cruzado alcanzó nuevas cotas la semana pasada, cuando el primer ministro israelí amenazó abiertamente a España tras acusarla de librar “una guerra diplomática” contra su país: “Pagará un precio por ello”, dijo el ultranacionalista.
[–>[–>[–>
Meloni y Merz
[–>[–>[–>
Pero hasta los países más dispuestos a hacer la vista gorda para preservar la alianza con Tel Aviv se están hartando. Esta semana la italiana Georgia Meloni — que está pagando políticamente su cercanía Trump y Netanyahu — anunció la “suspensión automática” de la renovación del acuerdo de Defensa con Israel tras dos décadas de vigencia. Poco antes, el Ejército israelí había disparado fuego de advertencia contra un convoy de cascos azules italianos en Líbano, donde su ministro de Exteriores condenó los “ataques injustificados e inaceptables” contra la población libanesa. 350 personas acababan de morir en un bombardeo masivo de 10 minutos. Lejos de esforzarse por remendar los daños, la diplomacia israelí presento el pacto en Defensa con Roma como una nadería irrelevante.
[–>[–>[–>“La agresividad desplegada por algunos miembros del Gobierno no significa que no estén preocupados”, asegura a este diario el diplomático israelí Alon Liel, ahora retirado tras servir como embajador en Turquía o Sudáfrica. “Algunos ministros piensan que Israel puede vivir sin la comunidad internacional, pero no es el caso de Netanyahu”.
[–>[–>[–>
También Alemania parece estar llegando a un punto de inflexión, a pesar de que su gobierno aprobó recientemente un modesto paquete de seis millones de euros para seguir enviando armas a Israel. Con la típica moderación germana, su presidente, Friedrich Merz, expresó su “profunda preocupación” por la situación en Cisjordania, asediada por el terror cotidiano de los colonos y los planes del Gobierno de Netanyahu. “No debe producirse la anexión de facto de Cisjordania”, dijo Merz. El ideólogo de esa anexión, el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, le respondió con el bazuca: “No aceptaremos instrucciones de los hipócritas líderes europeos que una vez más pierden la conciencia y su capacidad para distinguir entre el bien y el mal”.
[–>[–>
[–>La fuerza como prioridad
[–>[–>[–>
Esa actitud es para Liel el reflejo de cómo ha cambiado el liderazgo israelí en las últimas décadas. “A nuestros gobiernos solía preocuparles el poder blando y la legitimidad internacional, pero en gran medida eso ya no existe”, asegura a este diario. “La idea ahora es que la fuerza importa más que la legitimidad. Si somos fuertes, otros nos seguirán; si somos débiles, seremos destruidos”, añade.
[–>[–>[–>
Cualquiera que no baile ese son, está siendo excluido, como comprobó recientemente el Eliseo, excluido de las negociaciones en Líbano por voluntad de Netanyahu, según publicó la prensa hebrea. De momento Bruselas se ha resistido a suspender el acuerdo preferencial de asociación con Israel, pero la derrota de Orbán en Hungría le deja ahora sin el hombre que había liderado la oposición de parte de la Europa oriental a las sanciones contra Israel. “De materializarse la ruptura, eso dejaría a Israel todavía más dependiente de EEUU y, particularmente de Trump. Y esa no es una situación saludable”, dice Liel, el ex diplomático israelí.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí