OSASUNA – REAL OVIEDO | El Oviedo le hunden sus propios errores: derrota 3-2 en Pamplona
Una primera reflexión a bote pronto. Que el Oviedo inicie la segunda vuelta con un once que jugó el año pasado en Segunda, Reina en el Mirandés pero también, es el síntoma más claro de lo mal que se han hecho las cosas en los despachos. Una segunda reflexión, al hilo de la primera: los que abrazaron el ascenso compiten. No es ese el problema. Porque mordió el Oviedo de Almada, como siempre, se repuso de un primer tiempo más endeble para merecer el premio. Tuvo dos ventajas que no fue capaz de administrar y se fue diluyendo ante el empuje de Osasuna, con Budimir en plan villano, con una polémica intervención del VAR para anular un penalti a favor y con un gol en el añadido que añade aún más escozor a una derrota que deja al equipo muy tocado.
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Le costó al Oviedo mostrar su aspecto de las últimas semanas, el que ha cincelado Almada, en parte mérito de un Osasuna que supo encontrar siempre la rendija por la escaparse. No funcionó de una forma tan efectiva la presión, pero tampoco es que los azules, de blanco y celeste ayer, sufrieran corriendo tras el balón. El repliegue fue acertado, aunque las cosas sucedieran más cerca del área de Aarón que del de Herrera.
[–> [–>[–>Parecía una partida más táctica que futbolística, pero lo cierto es que no resultó un mal primer tiempo. Cada uno, con sus armas, se asomó a la zona de peligro.
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Primero fue el Oviedo, que al minuto ya había asustado con un remate forzado de Viñas y a los dos probó la seguridad de las manoplas de Herrero con un zurdazo de Chaira más fuerte que colocado. Respondió de inmediato Osasuna, a los 5, con una rápida contra que aceleró en las llantas de Víctor Muñoz: Aarón despejó con los pies cuando la pelota iba en dirección a la red.
[–>[–>[–>Trató de serenar un poco el ambiente Osasuna, con posesiones más largas, y la siguiente fue a balón parado. Aimar, en posición franca, no ajustó bien su remate. Respuesta del Oviedo: Chaira disparó al palo más cercano y Herrera desvió con la bota. Un objeto lanzado desde la grada al césped dio tregua al toma y daca sobre el césped. Tomó aire el Oviedo que llevaba varios minutos corriendo tras el balón, inocua su presión y sin enlazar tres pases seguidos.
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Se refugiaron los de Almada en un recurso que apenas ha explorado este año. En realidad ni eso ni ninguno si hablamos del aspecto ofensivo. Un córner fue una invitación para asustar. Fue algo más que eso. Hassan, que recibió en corto, la puso con rosquita, lo suficientemente alejado de los largos brazos de Herrera, y el resto fue mérito de Viñas, que con un cabezazo picado, académico, anotó el 0-1.
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[–>Quedaba poco para el descanso, solo 5 minutos, una primera estación que conquistar, pero al Oviedo se le hizo un viaje interminable. Apretó Osasuna, consciente de que tenía que responder ya. Lo hizo. Primero, anotó Budimir, pero el colegiado vio el truco: la había impulsado con el brazo. A la segunda, ya no hubo excepciones. Centró Galán y el croata lució envergadura ante la tierna defensa del centro de Luengo. Gol, empate y un nuevo cuento para empezar en el segundo acto.
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Empezó con buenas vibraciones para los de Almada, con un centro cerrado de Hassan que Herrera desvió con las yemas porque llevaba un destino peligroso. Más de los carbayones: contra bien dirigida que Viñas culmina con un zurdazo potente y buena respuesta de Herrera. Hubo más, todo en los 10 minutos que siguieron a la reanudación, y más claras, pero a Chaira se le fue un control que le citaba con un cara a cara y a Reina, de seguido, se le escapó una definición de zurda en el área. Otra vez, la cara más amarga del Oviedo en los metros finales, la que le ha tenido en una crisis continua desde la primera jornada.
[–>[–>[–>Parecía una de esas historias de el que perdona lo paga. Especialmente cuando la pelota voló sobre el área carbayona y Budimir se relamió. Su cabezazo se fue al larguero. El Oviedo tomó nota y la siguiente sí acertó. Fue otra vez en saque de equina en corto, del que salió un centro, un rebote y un zurdazo, ese sí con premio, de Reina a la red.
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El 1-2 acercaba el ansiado triunfo, pero quedaba aún mucho, más de 20 minutos, y como sucedió cuando dio primero, al Oviedo no le aguantó mucho la sonrisa. 7 minutos exactamente, los que tardó en aparecer Budimir, otra vez él. La colaboración defensiva fue en este caso de un Rahim que no midió bien las distancias y dejó suelto a su par. Budimir, remató de primeras para hacer otro empate.
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De ahí al final, el choque siguió alocado. El colegiado señaló un penalti por mano en el área de Osasuna en una dejada de Viñas, ganador de cada duelo. El VAR le llamó a revisión porque entendía que el brazo estaba en una posición natural y el árbitro se ratificó. Ni esos detalles están con el Oviedo.
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Tampoco lo que sucedería en el 91 le ayudó. Un chut desde la frontal se convirtió en una asistencia magnífica tras un rebote. Víctor Muñoz, solo, la clavó lejos de Aarón para hacer que El Sadar explotara de júbilo.
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Inquietó el Oviedo en una falta final en la frontal, atropellada como todo lo que intentó en el tramo final y murió el partido entre la impotencia de los de Almada que vieron pasar una gran oportunidad para sacar la cabeza. Pero siempre falla algo.
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