Pablo y Flavia, los únicos nietos de Mimí Medinaceli que apoyan al duque de Segorbe en la guerra familiar por los 40M: el motivo
La encarnizada batalla librada por los familiares de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba.apodado cariñosamente por su entorno como mimí Medinaceli, gira en torno a la herencia quien dejó el grande de españavalorado en 40,5 millones de euros.
La Duquesa, figura central de la Casa Ducal, Murió el 18 de agosto de 2013. y, a partir de ese día, un conflicto que a lo largo de los años no ha hecho más que intensificarse, rompiendo para siempre la unidad de una familia de ascendencia antigua.
Sin la presencia pacificadora de mimí –quien actuó como ancla de calma y equilibrio-, sus nietos y bisnietos, seis en total, se lanzaron a reclamar lo que consideran suyo y que, según su interpretación, obedece al estricto deseo de la duquesa: su parte de la herencia.
El concurso, que ya lleva 13 años, enfrenta concretamente a cuatro nietos y dos bisnietos de la aristócrata contra su hijo menor, ignacio medina79 años, Duque de Segorbe y solo descendiente directo que sigue vivo.
Luis y Rafael Medina con el Duque de Segorbe y la actual Duquesa de Medinaceli.
Él junta Está claramente dividido en dos bandos. En uno, el propio Duque de Segorbe.
En el otro, Rafael (47) y luis (45), hijos de Rafael Medina y Naty Abascal (82); Victoria Medina (40), Duquesa de Santisteban del Puerto; Casilda Medina Conradi (37), marquesa de Solera, y Alejandro Hohenlohe (27).
Sumado a este grupo, con rol propio, Victoria de Hohenlohe (28), actual duquesa de Medinaceli.
La demanda sostuvo que parte del patrimonio integrado en la Fundación –palacios como la Casa de Pilatos o el Pazo de Oca, fincas, obras de arte y otros bienes– tuvo que ser contado a efectos de herencia y generar un derecho económico para ellos.
El gran obstáculo para los familiares que litigan es la firme posición de Ignacio Medina, quien sostiene que este patrimonio no debe distribuirse entre los herederos, sino que debe quedar íntegramente en manos de los Fundación Casa Ducal de Medinaceli.
La importante novedad que ha marcado la agenda informativa de los últimos meses es que los herederos de la XVIII Duquesa de Medinaceli han recibido la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla, que niega el derecho a su legítimo tras el recurso interpuesto por el Duque de Segorbe.
LOS ESPAÑOLES Luego pudo saber que los nietos y bisnietos de mimí Van a seguir litigando. «Esto no se trata de que Ignacio esté solo., tiene apoyo dentro de la familia«, informa ahora una fuente de total solvencia. ¿Quiénes son estos apoyos?
Casilda Medina, Luis Medina, Victoria de Hohenlohe y Rafael Medina, en un montaje de EL ESPAÑOL.
La periodista María Eugenia Yagüe ya lo reveló en su libro El Medinaceli, Nobleza y escándalospublicado en 2023. Allí habla, en el capítulo 16, de Pablo y Flavia, «los tíos de la duquesa de Medinaceli». ellos son Pablo y Flavia Hohenlohe–Langenburgo.
hijos de Maximiliano (Max) von Hohenlohe–Langenburgo y Ana Medina y Fernández de Córdobaambos nietos mayores de mimí Han optado por alinearse con el duque de Segorbe.
Ante el tono combativo de otros nietos y bisnietos, ambos han mantenido un perfil público mucho más prudente y conciliador.
En una conversación recogida en el libro de María Eugenia Yagüe, Flavia no acusa al duque de Segorbe y se limita a reconocer que el tema sucesorio es «complicado» y que «en manos de la ley«.
Destaca que ni ella ni su hermano participan en el «peleas«y que conserven ununa buena relación con su tío Ignaciode quienes dependen hoy las decisiones estratégicas sobre el patrimonio familiar.
La periodista reflexiona en su trabajo: “Para Flavia, el secreto de las buenas relaciones es saber escuchar, llevarse muy bien con todos, no ser conflictivo, tener memoria, cultura general para adaptarse a todas las situaciones y funcionar. Discreción y hacer la vida más fácil«.
Pablo y Flavia, los nietos sin títulos
Los hermanos Pablo y Flavia, en una fotografía en las redes sociales.
En otro orden de cosas, Pablo y Flavia son los únicos nietos, junto a su primo Luis Medina Abascal, que no recibieron ninguno de los títulos nobiliarios que podrían haber heredado por línea directa.
Su madre, Ana Medina, primogénita de la duquesa, ostentaba los títulos de IX Condesa de Ofalia y XIII Condesa de Navahermosa.
Como se ha dicho, mimí Incluso les prometió a Pablo y Flavia que esos condados les pasarían.pero la muerte prematura de Ana, víctima de cáncer en 2012, trastocó esa hoja de ruta.
Finalmente, cuando los jóvenes Victoria de Hohenlohe heredó el ducado de Medinacelitanto ella como su hermano Alex también se quedaron con los condados que había tomado su abuela Ana.
Lejos de refugiarse en el rencor, ambos hermanos han construido vidas sólidas fuera de la pompa aristocrática. Pablo Hohenlohe estudió en el colegio Retamar y en Nuestra Señora de las Nieves, se formó en diseño industrial y tuvo etapas en Viena, Nueva York e Italia.
Ha colaborado con marcas como Audemars Piguet, CBI, Richemont cualquiera Loewey hoy sigue trabajando como diseñador desde Istán, en la montaña de Marbella, en una casa construida junto al arquitecto Rafael Manzano que reproduce la torre del palacio de Pilatos.
Casado con María del Prado Muguiro.Pablo es padre de dos hijas, Ana y CeciliaJóvenes universitarios que representan la última generación de los Medinaceli y que han crecido con un horizonte profesional alejado de los títulos nobiliarios.
flaviapor su parte, ha desarrollado una brillante carrera en el mundo del arte y las subastas. Madrid de 1964, ojos rubios y azulesHa alternado su vida entre Madrid, Sevilla y Marbella, muy ligada a las tradiciones andaluzas y Feria de Abril.
En 2006 fue nombrada presidenta de la sede española de Sotheby‘Sí y se ha convertido asesor de coleccionistas privadosademás de colaborar estrechamente con la Fundación Casa Ducal de Medinaceli en la restauración del palacio de Pilatos.
Flavia estaba casada con el empresario. José Luis Villalonga Sanzcon quien tuvo tres hijos -gemelos Rafael y José Luis y el pequeño maximiliano-, que creció en Londres y estudió en el Liceo Francés de Madrid antes de adentrarse en el mundo de las finanzas y el arte.
Fieles al espíritu de su abuela -que puso en marcha una fundación para mantener todos los bienes unidos e indivisibles-, Pablo y Flavia parecen compartir la idea de que la grandeza de la Casa no reside en el reparto económico entre los herederos, sino en la conservación del conjunto histórico.
Su apoyo al Duque de Segorbe, con quien colabora a través de la Fundación en proyectos de restauración y recuperación de obras de arte, implica aceptar que el apellido pesa más que los agravios personalesy que la continuidad de la institución requiere renuncias individuales.
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