Pacten con EE UU antes de que sea demasiado tarde
Estados Unidos ha vuelto a endurecer su postura hacia Cuba. El presidente Donald Trump instó públicamente al gobierno cubano a «hacer un trato» con Washington o afrontar las consecuenciasadvirtiendo que el flujo de petróleo y recursos de Venezuela a la isla llegará a su fin. El mensaje llega en un momento de fuerte reconfiguración de la política estadounidense hacia América Latina, luego de una serie de acciones militares y diplomáticas sin precedentes.
La advertencia de Trump se produce pocos días después de la operación estadounidense del pasado 3 de enero en Caracas, que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, ahora imputados en Estados Unidos por cargos relacionados con narcotráfico y crimen organizado. Desde entonces, la Casa Blanca ha intensificado la presión sobre los aliados regionales del chavismo, incluida Cuba. Venezuela es desde hace años una de las principales fuentes energéticas de la isla.
Según estimaciones citadas por fuentes estadounidenses, Caracas envía cerca de 35.000 barriles diarios de petróleo a Cubafundamental para mantener la generación eléctrica y el transporte en el país caribeño. Washington sostiene que este suministro fue parte de un acuerdo político y de seguridad entre ambos gobiernos.
La estrategia de la Administración Trump ha incluido la incautación de barcos que transportan petróleo crudo venezolano sancionado. El pasado viernes, Estados Unidos confiscó un quinto petrolero, una medida que, según analistas y autoridades cubanas, ha agravado la ya delicada crisis de combustible y electricidad en la isla, marcada por prolongados apagones y restricciones al consumo energético.
«No habrá más petróleo ni dinero»
En un mensaje difundido en Truth Social, Trump afirmó que Cuba «vivió durante muchos años de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela» y que, a cambio, proporcionó «servicios de seguridad» a los últimos gobiernos venezolanos. «NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA – ¡CERO!» escribió el presidente, aunque sin detallar qué condiciones tendría que cumplir La Habana para llegar a un eventual acuerdo o cuáles serían las consecuencias concretas de rechazarlo.
El Gobierno cubano respondió con firmeza. El ministro de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez, aseguró que Cuba tiene «el derecho absoluto» de importar combustible de cualquier proveedor que esté dispuesto a venderlo, sin «interferencia ni subordinación a medidas coercitivas unilaterales» impuestas por Estados Unidos. Agregó además que La Habana no se presta a «chantaje o coerción militar» contra otros Estados».
Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel Afirmó que «nadie dicta lo que hacemos» y defendió el modelo político del país como una decisión soberana. Las autoridades cubanas también informaron que Murieron 32 ciudadanos cubanos durante la operación estadounidense en Caracas, donde, según La Habana, personal cubano prestó funciones de cooperación y seguridad.
Trump, sin embargo, rechazó estas acusaciones y sostuvo que Venezuela «ya no necesita protección», asegurando que Estados Unidos asumirá ahora ese papel. «Venezuela tiene a los Estados Unidos de América, el ejército más poderoso del mundo«, afirmó.
Aunque la Casa Blanca no ha anunciado medidas concretas adicionales contra Cuba, el tono de la Administración se ha endurecido. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo la semana pasada que los dirigentes cubanos «deberían estar preocupados» y afirmó que, si él estuviera en su lugar, consideraría que «están en muchos problemas». Trump fue más allá al compartir un mensaje en las redes sociales sugiriendo que Rubio, senador de Florida e hijo de exiliados cubanos, podría convertirse en presidente de Cubacomentario que el presidente respaldó con un escueto «me parece bien».
La nueva política exterior estadounidense
La presión sobre La Habana es parte de una visión más amplia de la política exterior estadounidense. Trump ha exigido una reinterpretación de la Doctrina Monroe de 1823, a la que conocida como la «Doctrina Donroe»centrado en reafirmar la supremacía estadounidense en el hemisferio occidental. En los últimos meses, esta estrategia se ha traducido en una mayor atención a América Latina y acciones dirigidas contra gobiernos de izquierda, justificadas por Washington como parte de la lucha contra el narcotráfico.
Tras la operación en Venezuela, Trump incluso sugirió que una intervención militar en Colombia «suena bien» y lanzó advertencias al presidente Gustavo Petro, cuyo gobierno fue sancionado en octubre acusado de permitir el avance de los cárteles. En el caso de México, el presidente estadounidense ha reiterado quemientras las drogas «llegan a torrentes» en Estados Unidos y ha propuesto enviar tropas, propuesta rechazada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Relaciones complejas
Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba se han mantenido tensas desde 1959, cuando Fidel Castro llegó al poder. Aunque hubo avances diplomáticos durante la presidencia de Barack Obama, muchas de esas medidas fueron revertidas. En uno de sus primeros actos tras iniciar su segundo mandato, Trump restauró a Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, una designación retirada días antes por Joe Biden.
Por ahora, el futuro de las relaciones bilaterales sigue siendo incierto. Mientras Washington aumenta la presión económica y política, La Habana insiste en su derecho a decidir su rumbo sin interferencias externas, en un contexto regional cada vez más marcado por la confrontación diplomática y estratégica.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí