Paula, una niña grancanaria que nació sin brazo, logra tocar el timple gracias a una prótesis 3D
Paula Rodríguez es grancanaria, tiene 11 años y estudia 5º en un colegio de Gran Canaria. Paula nació sin brazos y aunque siempre superó todos los obstáculos que se le presentaron y llevó una vida completamente normal, al llegar a tercer año se encontró con un nuevo reto. En la clase de música había que tocar el timple y ella no podía hacerlo porque necesitaba ambos brazos: “Jugué al triángulo y no me sentía cómodo, estaba triste todo el tiempo”explica Paula.
Su maestra Mónica hizo todo lo posible para que se sintiera incluida y le ofreció diferentes instrumentos como el triángulo, el xilófono y otros elementos de percusión; Pero al cabo de unos meses, Paula le dijo que lo que quería era tocar el timple como el resto de sus compañeros. “Ese día llegué a casa un poco rascada”, cuenta su profesora, que se puso a trabajar para buscar soluciones para su alumno. Leyó en Internet que en Estados Unidos había un hombre que tocaba la guitarra con una prótesis y visitó tiendas de ortopedia sin éxito. Pero Mónica no se rindió y encontró un chico que le propuso matrimonio. diseñar una prótesis personalizada impresa en 3D. Aún recuerda con emoción el momento en que se lo contó a los niños en clase: “No pude contenerme, ella estaba deprimida, imagínense, cuando se lo dije”.
“Mis compañeros me dijeron que podía hacerlo y gracias a ellos estoy aquí”
Desde entonces, Paula empezó a tocar el timple con todos sus compañeros: “Estoy súper feliz porque estoy acompañado de mis compañeros y siempre me apoyan en todo”. En su vida diaria no utiliza la prótesis porque no la necesita y sólo la usa para clases de música. Este brazo impreso en 3D lleva incorporada una púa para tocar, ya que el timple se toca con la uña, y un lazo que Paula coloca hábilmente sin necesidad de ayuda. La niña y sus amigas no paran de sonreír durante la clase de música: «Son mi familia, no los cambiaría por nada porque el día que me iba a rendir y dije que no lo lograría, me dijeron que no me rindiera».
“Estamos orgullosos de ella”, dice un colega; “Para Paula cuando empezó fue difícil porque nunca había probado una prótesis y toda la clase empezó a ayudarla y así aprendió muy rápido”, dice otra niña. Todos los niños y niñas de esta promoción de 5ºB del CEIP Chano Sánchez de Carrizal de Gran Canaria están orgullosos de su compañero, al que consideran un punto de referencia para la mejora. “Intentamos ayudarla a realizar su sueño y estaba muy feliz”, dice una joven. “Me alegro de que esté contenta de tocar el timple y afrontar el siguiente reto, que es el violín”, concluye otro niño.
Ancor, su guardián, los mira con orgullo y les explica: “En la clase tenemos una niña diabética, niños con autismo, TDAH… Hay una diversidad enorme y los niños aprenden a vivir con esa diversidad y a respetarla con empatía”.
Y gracias a sus compañeros, la historia de Paula se hizo visible en un cortometraje creado juntas y que cuenta su historia y la de toda la clase: “Que viniera de sus propios amigos, fue muy conmovedor.
Al terminar la clase de música, todos se abrazan y terminan saltando y gritando al unísono: “¡Paula, Paula!”
“Mis compañeros me decían que podía, que era una chica que podía superar cualquier cosa y finalmente lo superé y gracias a ellos estoy aquí ahora”, dice Paula, quien concluye dando un consejo a todos aquellos que creen que no pueden lograr algo en la vida: “Yo les diría que no se rindan, que no se sientan humillados, que pueden hacer cualquier cosa y lograr sus sueños como yo”.
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